Frustraciones que se renuevan

Mientras el periodismo carnicero y el público claman por una revolución total del plantel del Seleccionado tras la derrota ante Paraguay, el foco del verdadero problema que aqueja al combinado nacional queda cada vez más lejos: una presión que ya se vuelve insoportable.

 

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Una imagen que comienza a repetirse. Sin Messi, Argentina sacó 2 puntos de 9 en disputa. Telam | Raúl Ferrari

 

20161014_124125.jpg Por Leo Timossi (leotimossi@hotmail.com)

 

Renovación. Volver algo a su primer estado, dejarlo como nuevo, reestablecer algo que se había interrumpido, sustituir una cosa vieja por otra nueva de la misma clase, reemplazar algo.

Hay una palabra que sonó fuerte en Córdoba, que hizo eco en las paredes del Mario Alberto Kempes. Flotó en las tribunas, en los pupitres y también en la zona mixta. No hace falta, a esta altura, que aclare de cual palabra estamos hablando, porque también se la escuchó en las escuelas, en los bancos, en los colectivos y en las oficinas desde el momento exacto en el que el uruguayo Fedorczuk hizo sonar su silbato por última vez.

 

Ahora bien; ¿Hace la uniformidad del pensamiento una verdad insoslayable? ¿No debería pasar el hincha promedio un proceso de introspección que le recuerde que no siempre puede apostar por soluciones volátiles? ¿Es el argentino revolucionario o calentón?

 

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Aunque amable y respetuoso, el Patón dejó una conferencia pobre y sin autocritica. Destino Moscú.

En concreto, tras la primera derrota del ciclo de Edgardo Bauza (uno que recién está comenzando) las críticas abandonaron las redes sociales y explotaron en Córdoba y en cada rincón del país.  Un rendimiento al que le faltaron varias luces para llegar a ser opaco, una autocrítica (al menos, pública) prácticamente nula; algunos rostros y actitudes que cansaron al hincha albiceleste. Sacar belleza de este caos es virtud, dijo Cerati, y lo concreto es que si hay algo  para rescatar de este momento es la muerte de la discusión de pintorcitos y plastinias sobre la necesidad que tiene este país de que Lionel Andrés Messi Cuccittini siga sacando pasajes Barcelona – Buenos Aires una vez por mes.

 

Lo necesitan los hinchas (el martes, el público cordobés agotó las entradas, pero le brindó muy poquito apoyo a la Selección: a los ¡dos minutos! ya pedían por Dybala e insultaban al DT) pero también Bauza y sus compañeros: Messi resuelve ecuaciones adentro y absorbe las presiones afuera. Cuando se gana, se gana por Messi, correcto, pero cuando se pierde, las culpas suelen cargar en él. En suma, una cadena de injusticias termina bordeando a un plantel que llegó a tres finales y no mereció perder ninguna.

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El goleador del City fue uno de los más resistidos por el público cordobés. Se lo vio golpeado en la zona mixta. Destino Moscú

 

Que el árbol no tape el bosque: los niveles individuales son, en líneas generales, muy bajos. Los números de Higuaín, Agüero y Di María, por citar tres casos, son incontrastables, mucho más que su rendimiento con la camiseta albiceleste. Acaso el martes, el propio “Kun” haya dibujado la mejor jugada que se le recuerda en la Selección mayor: una apilada memorable que no terminó en gol por la pericia de Justo Villar. Antes y después, muy poco para destacar. Lo mismo había pasado con el “Pipa” en Perú (un golazo propio del crack que és terminó por matizar el boletín) y luego en Córdoba. Ahora bien, ¿Existen dos delanteros argentinos (con el permiso de La Pulga) mejores que ellos dos? La respuesta es sencilla: no. No hay. Son los mejores.

 

Si dos delanteros son goleadores en dos de las ligas más importantes del mundo, y llevan un historial de ser los goleadores en dos de las ligas más importantes del mundo y técnicamente tienen capacidades superiores al resto de los argentinos que juegan en su puesto. ¿¡En qué cabeza cabe que no merecen ser convocados!?

 

Quizá, cuando el lector termine de leer este texto, el Pipa y el Kun ya hayan convertido dos goles cada uno para sus equipos europeos. ¿Acá juegan mal por qué quieren? ¿Porque bolichean? ¿Por qué no tienen ganas de venir? ¡Si no tuvieran ganas, no viajarían 20 mil kilómetros por mes para que los putee todo un estadio!

 

Es evidente, a visión de quien suscribe, que el problema de este plantel albiceleste, el máximo responsable de este quinto puesto jugadas diez fechas de Eliminatorias, es el factor anímico. Cuando el plantel arribó a Córdoba, cientos de hinchas fueron a recibirlos. Al momento de arribar al estadio, más. La comitiva nacional prácticamente no respondió ante estos estímulos. Muchos lo interpretaron (colegas, la mayoría) como una muestra de soberbia, de desprecio, de desgano. Pero esos rostros evidenciaban otra cosa: tensión. Presión. Miedo.

 

Este plantel está compuesto, en base, por un grupo de futbolistas que también son amigos. Es una realidad. Muchos argumentan convocatorias en ese plano. Salvo contadas excepciones,  la buena relación de los protagonistas (que están insisto, porque son los mejores argentinos en lo suyo) es únicamente una casualidad.  Hoy este grupo de amigos se encuentra en reuniones que no se disfrutan. En este ambiente, en ese plano, las sonrisas se encuentran únicamente en la galería de fotos del celular.

 

Renovar el plantel en forma completa podría, es cierto, cambiar el aire de un gabinete dominado por la frustración y la tristeza. Pero jugar sin los mejores es un riesgo que el argentino soberbio tiende a minimizar, creyendo que le sobran futbolistas a la altura de la Selección. Aun con 24 años de sobriedad en materia de besar copas.

 

Ganarle a Brasil en Belo Horizonte puede ser, para este grupo, materia de despegue como en el ciclo Sabella fue el triunfo en Colombia. Eso, o una recepción en Ezeiza gloriosa, cargada de amor y reconocimiento como hace tiempo no se ve. Está claro, esto último no va a suceder y es lógico que así sea. Dependerá mucho, entonces, de lo que pueda hacer Messi. Hundir o reflotar el barco está a una victoria de distancia. Pero siempre, con la renovación del periodismo antes que la renovación de los futbolistas. Siempre, hasta el final, con este plantel.

Argentina vs. Bolivia, 29/03 en Córdoba

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La última visita de la Selección a la provincia cordobesa terminó con un triunfo.

Confirmados los días y horarios de los primeros dos encuentros que disputará la Selección en 2016, el presidente de AFA Luis Segura lanzó un comunicado argumentando la localía en el estadio Mario Alberto Kempes.

En el marco de la Fecha 5 de las Eliminatorias hacia Rusia 2018, La Selección Argentina visitará a Chile en Santiago el próximo 24 de marzo, desde las 20.30. Cinco días más tarde, el 29, recibirá a su par de Bolivia en Córdoba, en el renovado estadio mundialista Mario Alberto Kempes.

La última vez que el combinado nacional hizo las veces de local en el recinto cordobés fue el 7 de septiembre de 2012, ante Paraguay, por las Eliminatorias hacia Brasil 2014. Aquel día, Argentina se terminaría imponiendo por 3-1, con tantos de Di María, Higuaín y Messi. El argentino Jonathan Fabbro descontó para el elenco guaraní.

Desde entonces, la localía se trasladó hacia Mendoza en una oportunidad (Ante Uruguay, victoria 3-0 por las mismas eliminatorias, en octubre de 2012) para regresar al Monumental de Núñez,. A propósito de esto, y en relación a las críticas que recibió por el traslado de la localía hacia el interior (lo que genera, en principio, un viaje más para los futbolistas argentinos, que en su mayoría arriban desde Europa), la Asociación del Fútbol Argentino, en la firma de su presidente Luis Segura, emitió el siguiente comunicado.

El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, los miembros del Comité Ejecutivo que la integran y los diferentes estamentos que conforman esta Casa, sienten una enorme satisfacción al poder comunicar que nuestra Selección habrá de presentarse en Córdoba el próximo 29 de Marzo de 2016 a las 20.30 horas.

El encuentro será frente a la Selección Nacional de Bolivia en el estadio Mario Alberto Kempes, en el marco de las Eliminatorias para Rusia 2018.

Este hecho ratifica la vocación de la dirigencia de la AFA junto al enfático apoyo del cuerpo técnico y los integrantes del plantel, por jugar para Argentina en diferentes lugares del país. Y, es propósito de la AFA, continuar haciéndolo en otros escenarios del interior de la Argentina en ocasiones futuras.

También resulta oportuno aclarar que la movilización, el hospedaje, la logística requerida y los gastos que demanda una transportación aérea exclusiva, imponen, razonablemente, un volumen de costos superiores a aquellos que significan estar cerca del lugar de llegada desde el exterior -concentración- y un módico traslado urbano. Y eso demandó un tiempo de debate.

Puesto que nuestra Selección jugará en Santiago frente a Chile el 24 de marzo, el cuerpo técnico de Argentina ha recomendado volar desde Santiago hasta Córdoba, permanecer para entrenar en esa ciudad hasta el 29 (día del partido ante Bolivia) y regresar después del encuentro hacia Ezeiza la misma noche, para que los jugadores que actúan en el exterior vean facilitados sus inmediatos regresos.

Esta concreción demandó muchas gestiones. Y también varias interpretaciones. Hemos escuchado y se han escrito diversas opiniones que, en casi todos los casos, imputaban a la AFA propósitos de una desmedida aspiración económica que nunca existió.

Nada de esto es cierto. Lo cierto es que la AFA lleva su Selección a Córdoba y que las autoridades de esa provincia trabajaron incesantemente para que así fuera.
Ahora aguardamos una verdadera fiesta popular.

Luis Segura
Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino

Argentina Conduce: La mitad más uno

Seis entrenadores nacidos en nuestro país son los encargados de conducir los sueños de sus combinados sudamericanos hasta Rusia 2018. Curiosidades de un fenómeno éxitoso que cuesta exportar hasta el viejo continente.

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Pizzi tendrá la difícil tarea de continuar el legado de Sampaoli.

Con la confirmación en la pasada semana de que el argentino Juan Antonio Pizzi será el nuevo entrenador del Seleccionado Chileno de Fútbol en reemplazo de su compatriota Jorge Sampaoli, llegó también la reafirmación de una estadística curiosa: nuestro país conservará, de momento, la mayoría absoluta de los conductores entre las diez federaciones afiliadas directamente a Conmebol, número que podría haber mermado sí el reemplazante del DT campeón con La Roja hubiese sido de otra nacionalidad.

El número, que no es una rareza sino una continuidad de una tendencia que se acrecentó después del último lustro, resulta llamativo cuando se transporta al continente europeo: a diferencia de lo que pasa con los jugadores albicelestes, a los entrenadores les resulta muy costoso conseguir oportunidades en el continente europeo e incluso, pocos logran plasmar resultados trascendentes.

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Para muchos, Pekerman es el mejor entrenador de la historia cafetera.

De regreso en Sudamérica, con Pizzi continúan siendo seis los argentinos que conducen selecciones: Martino en Argentina, Pekerman en Colombia, Quinteros en Ecuador, Ramón Díaz en Paraguay y Gareca en Perú. Con la excepción del recién llegado, todos vienen de cumplir actuaciones destacadas (en relación a las expectativas) en la última Copa América/Eliminatorias y la cabeza de ninguno de ellos pareciera correr peligro de cara a la próxima edición centenaria.

Este relativo éxito, que encontró su puntapié en la llegada de Marcelo Bielsa a Chile allá por mediados de 2007 (reflejado por Destino Moscú en https://goo.gl/Y0aL1h) y el buen paso del propio Martino por el seleccionado paraguayo, tiene correlación en la cantidad de títulos obtenidos por entrenadores argentinos en el fútbol suramericano (obviando, naturalmente, al fútbol local) pero por razón u omisión, nunca logra dar el salto hacia un estrato más prestigioso.

La fijación sudamericana en los estrategas argentos no es novedad: desde los albores del fútbol hasta la fecha, 40 ciclos de entrenadores nacionales se han iniciado entre 8 de las selecciones extranjeras: solo Brasil se abstuvo de tener algún DT argentino a lo largo de su historia. El resto, mucho menos celoso: Bolivia se permitió ocho etapas de preparadores criollos, Chile siete; Paraguay y Colombia, seis; Ecuador cinco; Venezuela, cuatro, Perú tres y Uruguay, que tuvo un único periodo de extranjeros en el banco de suplentes, contó con Daniel Pasarella a principios de los 2000.

TRES TÉCNICOS DEBUTAN Y UN PARTIDO DE FINAL DE COPA MUNDO SE REPITE
El Flaco le devolvió la ilusión al pueblo peruano.

El dato llama la atención: Sobre diez selecciones, nueve contaron con entrenadores argentinos a lo largo de su historia. La misma cantidad refleja el análisis si el corte se realizará en el siglo XXI: las ocho selecciones extranjeras citadas anteriormente contaron al menos con un compatriota entre el año 2000 y en estos días, con 15 ciclos y 14 representantes, ya que Gustavo Quinteros, además de su actual trabajo en Ecuador, condujo a su par de Bolivia. Chile es el mejor empleador: sus últimos cuatro seleccionadores nacieron en este país y si Pizzi logra cumplir su contrato, superará la década de conducción albiceleste.

Atletico Madrid's coach Diego Simeone reacts during their Spanish Super Cup first leg soccer match against Real  Madrid at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid
Simeone alcanzó un éxito impropio para sus colegas latinos en europa.

El desafío para los próximos entrenadores estará en lograr dar el salto hacia el terreno más competitivo: descontando el excepcional caso de Diego Simeone en el Atlético de Madrid (muy lejos todavía, pero en vereda de alcanzar los registros de Helenio Herrera cuando en el fútbol no existían las repeticiones) solo los rosarinos Bielsa en Marsella y Pochettino en Tottenham alcanzaron resultados trascendentes la última temporada.

Atrás quedaron los logros obtenidos por Héctor Cúper en Valencia y Mallorca; a los más éxitosos aquí, se les hace cuesta arriba por aquellos lares: Bianchi no logró hacer pie en tres ligas distintas; el propio Ramón Díaz no tuvo jamás la oportunidad. Acaso el título sudamericano obtenido por Chile le abra la puerta al propio Sampaoli de obtener una oferta seductora desde lo deportivo, algo que otro exitoso como Alejandro Sabella esperó con la chapa de subcampeón del mundo y, por cuestiones diversas, todavía no recibió.