Destino Moscú

 

Celebran la clasificación Guzmán, Messi, Acuña, Mascherano y Pablo Pérez (Agencia EFE)

En una noche perfecta de Lionel Messi, Argentina derrotó por 3-1 a Ecuador de visitante y gracias a los resultados de Brasil–Chile y Perú–Colombia logró la clasificación directa al mundial de Rusia 2018, terminando tercera en las eliminatorias de CONMEBOL.

Por Nicolás Martín Timossi (nicolasmtimossi@hotmail.com)    Por Nicolás Martín Timossi (nicolasmtimossi@hotmail.com)

 
Argentina venció a Ecuador 3-1 en Quito y consiguió clasificar a Copa del Mundo que se disputará el año que viene en Rusia, tres goles de Messi y un juego colectivo que fue de menor a mayor fueron las claves para que la Selección vuelva a disputar el torneo más importante de fútbol. La derrota de Chile 3-0 ante Brasil y la igualdad 1-1 entre Perú y Colombia fueron resultados que ayudaron a lograr el objetivo.

 
Al igual que en 2009, el 10 de octubre se convirtió en una fecha que los argentinos no van a olvidar (aquella vez el gol agónico de Martín Palermo para vencer 2-1 a Perú). Esta noche la albiceleste pudo superar todas las adversidades como jugar ante un rival sin presión, en la altura, no poder concretar las oportunidades de gol, la falta de confianza y la idea de que los demás equipos de la eliminatoria consigan resultados que eliminen a Argentina.

 
No había manera de comenzar peor el partido para Argentina. Sólo tardó 39 segundos Ibarra en anotar el 1-0 para Ecuador luego de un error de Mascherano. Tras esto el equipo amarillo manejócon buen criterio la pelota y trató de crear nuevas oportunidades.

 
Sin embargo a los 12 minutos una buena conexión en la puerta del área entre Di María-Messi en la que Lionel abrió la pelota para “Fideo”, pisó el área y recibió una asistencia ideal para anotar el empate. Tras esto el equipo creció y consolidó seguridad . Pasaron siete minutos cuando Angelito envió un pase a los pies del rival, Lio presionó, robó y tras avanzar un par de metros, remató fuerte arriba al primer palo y dar vuelta el marcador.

 
Durante el resto del primer tiempo, Argentina se manejó bien con o sin posesión del balón, no pasó sustos aunque cometió varias faltas innecesarias que podrían haber complicado el resultado. Un hombre clave en la defensa de estos ataques ecuatorianos fue Darío Benedetto que despejó varios centros y fue víctima de una infracción. Que simuló en una situación peligrosa para los locales.

 
En la segunda mitad Sampaoli ordenó que el equipo baje el ritmo y no presione de manera intensa, sino que retrocedan sin meterse dentro del área. Esta estrategia dio resultado y a los 17 minutos, luego de un pelotazo, Messi controló la pelota, encaró rodeado por 4 rivales, con Benedetto y Di María libres, Lionel decidió definir por arriba del arquero que estaba mal parado anotando un nuevo hat-trick con la celeste y blanca, un golazo del 10 para sentenciar el partido.

 
El resto del encuentro fue un trámite donde ningún equipo volvió a pasar sobresaltos. A minutos del final ya se celebraba en el banco de suplentes el triunfo y la euforia se desato cuando el árbitro concluyó el partido. Jugadores, cuerpo técnico y demás fueron a festejar con los hinchas que viajaron a Quito.

 
Terminó la veda de los jugadores con la prensa

 
El capitán Lionel Messi fue uno de los tantos protagonistas que volvió a dialogar con los medios: “Estuvimos un poco alejados de la prensa y la gente, creo que sirvió para acercarnos más. Si todos vamos de la mano todo va ser más fácil […] Fue injusto lo que pasó en el Mundial (el de Brasil) y las dos Copa América. Terminamos sufriendo para entrar en este Mundial y ojalá se nos dé una vez por todas. Disfrutar la clasificación y prepararlo de a poco. El equipo va a cambiar, va a ser otro y va a crecer”, explicaba Lionel.

 
“Hubiera sido una locura no estar en el Mundial. El grupo no se merecía esto. Varios vienen siendo discutidos pese a haber jugado tres finales consecutivas y hoy era un día importante para todos, especialmente para los que están hace más tiempo”, finalizó Messi.

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Frustraciones que se renuevan

Mientras el periodismo carnicero y el público claman por una revolución total del plantel del Seleccionado tras la derrota ante Paraguay, el foco del verdadero problema que aqueja al combinado nacional queda cada vez más lejos: una presión que ya se vuelve insoportable.

 

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Una imagen que comienza a repetirse. Sin Messi, Argentina sacó 2 puntos de 9 en disputa. Telam | Raúl Ferrari

 

20161014_124125.jpg Por Leo Timossi (leotimossi@hotmail.com)

 

Renovación. Volver algo a su primer estado, dejarlo como nuevo, reestablecer algo que se había interrumpido, sustituir una cosa vieja por otra nueva de la misma clase, reemplazar algo.

Hay una palabra que sonó fuerte en Córdoba, que hizo eco en las paredes del Mario Alberto Kempes. Flotó en las tribunas, en los pupitres y también en la zona mixta. No hace falta, a esta altura, que aclare de cual palabra estamos hablando, porque también se la escuchó en las escuelas, en los bancos, en los colectivos y en las oficinas desde el momento exacto en el que el uruguayo Fedorczuk hizo sonar su silbato por última vez.

 

Ahora bien; ¿Hace la uniformidad del pensamiento una verdad insoslayable? ¿No debería pasar el hincha promedio un proceso de introspección que le recuerde que no siempre puede apostar por soluciones volátiles? ¿Es el argentino revolucionario o calentón?

 

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Aunque amable y respetuoso, el Patón dejó una conferencia pobre y sin autocritica. Destino Moscú.

En concreto, tras la primera derrota del ciclo de Edgardo Bauza (uno que recién está comenzando) las críticas abandonaron las redes sociales y explotaron en Córdoba y en cada rincón del país.  Un rendimiento al que le faltaron varias luces para llegar a ser opaco, una autocrítica (al menos, pública) prácticamente nula; algunos rostros y actitudes que cansaron al hincha albiceleste. Sacar belleza de este caos es virtud, dijo Cerati, y lo concreto es que si hay algo  para rescatar de este momento es la muerte de la discusión de pintorcitos y plastinias sobre la necesidad que tiene este país de que Lionel Andrés Messi Cuccittini siga sacando pasajes Barcelona – Buenos Aires una vez por mes.

 

Lo necesitan los hinchas (el martes, el público cordobés agotó las entradas, pero le brindó muy poquito apoyo a la Selección: a los ¡dos minutos! ya pedían por Dybala e insultaban al DT) pero también Bauza y sus compañeros: Messi resuelve ecuaciones adentro y absorbe las presiones afuera. Cuando se gana, se gana por Messi, correcto, pero cuando se pierde, las culpas suelen cargar en él. En suma, una cadena de injusticias termina bordeando a un plantel que llegó a tres finales y no mereció perder ninguna.

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El goleador del City fue uno de los más resistidos por el público cordobés. Se lo vio golpeado en la zona mixta. Destino Moscú

 

Que el árbol no tape el bosque: los niveles individuales son, en líneas generales, muy bajos. Los números de Higuaín, Agüero y Di María, por citar tres casos, son incontrastables, mucho más que su rendimiento con la camiseta albiceleste. Acaso el martes, el propio “Kun” haya dibujado la mejor jugada que se le recuerda en la Selección mayor: una apilada memorable que no terminó en gol por la pericia de Justo Villar. Antes y después, muy poco para destacar. Lo mismo había pasado con el “Pipa” en Perú (un golazo propio del crack que és terminó por matizar el boletín) y luego en Córdoba. Ahora bien, ¿Existen dos delanteros argentinos (con el permiso de La Pulga) mejores que ellos dos? La respuesta es sencilla: no. No hay. Son los mejores.

 

Si dos delanteros son goleadores en dos de las ligas más importantes del mundo, y llevan un historial de ser los goleadores en dos de las ligas más importantes del mundo y técnicamente tienen capacidades superiores al resto de los argentinos que juegan en su puesto. ¿¡En qué cabeza cabe que no merecen ser convocados!?

 

Quizá, cuando el lector termine de leer este texto, el Pipa y el Kun ya hayan convertido dos goles cada uno para sus equipos europeos. ¿Acá juegan mal por qué quieren? ¿Porque bolichean? ¿Por qué no tienen ganas de venir? ¡Si no tuvieran ganas, no viajarían 20 mil kilómetros por mes para que los putee todo un estadio!

 

Es evidente, a visión de quien suscribe, que el problema de este plantel albiceleste, el máximo responsable de este quinto puesto jugadas diez fechas de Eliminatorias, es el factor anímico. Cuando el plantel arribó a Córdoba, cientos de hinchas fueron a recibirlos. Al momento de arribar al estadio, más. La comitiva nacional prácticamente no respondió ante estos estímulos. Muchos lo interpretaron (colegas, la mayoría) como una muestra de soberbia, de desprecio, de desgano. Pero esos rostros evidenciaban otra cosa: tensión. Presión. Miedo.

 

Este plantel está compuesto, en base, por un grupo de futbolistas que también son amigos. Es una realidad. Muchos argumentan convocatorias en ese plano. Salvo contadas excepciones,  la buena relación de los protagonistas (que están insisto, porque son los mejores argentinos en lo suyo) es únicamente una casualidad.  Hoy este grupo de amigos se encuentra en reuniones que no se disfrutan. En este ambiente, en ese plano, las sonrisas se encuentran únicamente en la galería de fotos del celular.

 

Renovar el plantel en forma completa podría, es cierto, cambiar el aire de un gabinete dominado por la frustración y la tristeza. Pero jugar sin los mejores es un riesgo que el argentino soberbio tiende a minimizar, creyendo que le sobran futbolistas a la altura de la Selección. Aun con 24 años de sobriedad en materia de besar copas.

 

Ganarle a Brasil en Belo Horizonte puede ser, para este grupo, materia de despegue como en el ciclo Sabella fue el triunfo en Colombia. Eso, o una recepción en Ezeiza gloriosa, cargada de amor y reconocimiento como hace tiempo no se ve. Está claro, esto último no va a suceder y es lógico que así sea. Dependerá mucho, entonces, de lo que pueda hacer Messi. Hundir o reflotar el barco está a una victoria de distancia. Pero siempre, con la renovación del periodismo antes que la renovación de los futbolistas. Siempre, hasta el final, con este plantel.

¿Por qué en las finales, Tata?

Por Nicolás Timossi (pape_timossi@hotmail.com)  

FINAL DE LA COPA AMÉRICA CENTENARIO
Martino, de mensaje ambiguo, no terminó de confirmar una idea.

Por segundo año consecutivo, Argentina fue víctima de Chile en una final de Copa América. El responsable de que la Selección haya llegado a esas instancias fue el DT Gerardo Martino, sin embargo también tiene la responsabilidad de ambas derrotas en los encuentros definitorios.

¿Por qué un hombre que consiguió imponer su estilo de juego, que por momentos era vistoso, decidió optar por otro estilo en las finales? Tanto en 2015 como en 2016, al equipo se lo veía con confianza, jugando de manera espléndida hasta semifinales. Pero, por alguna razón, el entrenador decidió cambiar en los partidos finales. Y para mal.

En la primera final entregó la posesión de la pelota al conjunto trasandino, lo sufrió porque el esfuerzo de correr y presionar lo realizaron los jugadores argentinos, que cuando recuperaban la pelota, eran derribados sistemáticamente con faltas. Aparte de fallar con los cambios (no con los nombres), ya que las modificaciones sean puesto por puesto y no con más vocación ofensiva.

Ya en la segunda definición, disputó un gran primer tiempo, donde al conjunto albiceleste se lo vio jugando al igual que en los partidos anteriores. Sin embargo el panorama  cambió cuando el polémico árbitro decidió expulsar a Marcos Rojo para dejar a ambos equipos con 10 jugadores.

Cuando se inició la segunda etapa, `La Roja´ se adueñó de la pelota. La selección perdió profundidad en ataque y, para complicar más las cosas, Martino sacó a Higuaín para poner a Agüero. Luego cambió a un Di María que jugó tocado por un mediocampista central como Matías Kranevitter. Pero no sería todo, porque teniendo la posibilidad de realizar cuatro cambios como aprovechó Pizzi en Chile, sólo hizo 3 y el último lo realizó en la segunda mitad del alargue, cuando Erik Lamela ingresó por otro tocado que era Banega. Una sustitución que debió realizarse en los primeros 90 minutos.

Uno de los mayores errores de Martino en esta última final fue poner en el once inicial a dos jugadores todavía lesionados como fueron Di María y Banega, sumado a que los hizo jugar gran parte del partido. Siendo evidente que `Fideo´ Di María contaba con dificultades en la movilidad y no pudo desplegar su gran juego. A Ever también se lo notó distinto y con problemas para moverse y jugar la pelota.

Otro error del ex entrenador de Newell’s fue convocar a un Javier Pastore que durante las tres semanas estuvo lesionado y sólo completó un entrenamiento.  De hecho estuvo en duda la presencia de Biglia ( que al tercer partido estaba disponible) pero nunca al crack cordobés que lamentablemente viajó para recuperarse y no logró hacerlo a tiempo.

Gracias a esos  errores de Martino, que suma un nuevo fracaso dirigiendo a Messi. (Barcelona 2013/14 y Argentina 2015/2016), la selección se privó de cortar la racha de 23 años sin títulos que se extenderá como mínimo a 25. Sin embargo confiamos en que en agosto el `Tata´ se pueda dar el lujo de consagrarse campeón olímpico en Río, siempre y cuando continúe al mando de la Selección y no repita los mismos errores.

Lunes por la madrugada

 

 

COPA America Final - Argentina vs Chile
La Pulga falló la pena máxima, algo que no había sucedido en otras definiciones desde los 12 pasos.

Por Leo Timossi (leotimossi@hotmail.com)

Messi erró un penal decisivo. Llora, pero ya no conmueve esa imagen. Se vio muchas veces. Chile volvió a consagrarse, de igual manera que el año anterior. Como un recursante eterno, Lionel es la cara de una frustración que alcanzará los 25 años en el Mundial de Rusia.

No jugó un mal partido el 10: probablemente haya sido su mejor producción en una final con la camiseta albiceleste. Pero eso es anecdótico. Las reglas del juego rezan con claridad que todo lo que hizo Messi este torneo, todo lo que se dijo de él en la previa del partido de anoche, ya no existe ni sirve de nada.

Entonces La Pulga entra desconsolado a un vestuario que mucho tiene que ver con un velatorio y su panorama empeora. Y no hay nadie que pueda consolarlo, porque la AFA no tiene dirigentes que lo acompañen (en esta a Don Julio la tortuga no se le escapaba) y evidentemente Martino, también derrotado, no pudo o no supo hablar con sus jugadores, desconociendo en conferencia un ánimo de bandera blanca que pintó el cuadro del vestidor de la Selección.

Hija de ese dolor, de la desazón, del desconsuelo sin revancha, nace la decisión primaria de Lionel Messi de no volver a ponerse la celeste y blanca. Y la de sus compañeros, claro, pero conmueve más la suya. Por lo inesperada, por lo que significa: si es un fracaso perder tres finales consecutivas (cuatro en total, con Venezuela 07) imagínense de ahora en más no jugarlas. Esa será la realidad para Argentina: sin Messi es un cuadrito. Si realmente abonan a la romántica idea de que “sin jugadores millonarios” (más o menos, la realidad económica del futbolista profesional de primera, incluso en este país, sigue siendo ficticia en la realidad del laburante promedio) la Selección recuperará el hambre de gloria, pues buena suerte. Pero sería un mal ejercicio del periodismo no destacar que difícilmente prescindiendo de sus estrellas Argentina vuelva a jugar un mundial.

Porque esto, señores, está lejos de ser una renovación; no es la piedra fundacional de un futuro mejor: es la mampostería que se empieza a caer a pedazos de un fútbol argentino diseñado en un todo por dos pesos.

Es muy probable que Lionel Messi, más temprano que tarde, revierta su postura. No es una información, es una lectura: ahora está cansado, frustrado, triste y culpable. Estaba destinado, para bien o para mal, a ser tapa de todos los diarios. Hoy el rosarino siente que puede escaparse del foco diciendo adiós. Una reacción lógica, personal, pero de reflexión incorrecta.

Porque Messi no es libre. Ya nunca lo será. Aun así decida no volver a empilchar con la ropa de la Selección (que problema para Adidas, principal sponsor de las dos caras de la moneda) nunca podrá escapar al cuestionamiento de la prensa, a las constantes preguntas, a la etiqueta eterna de perdedor. Y sobre todo, no podrá con su propia conciencia.

A lo mejor le llevará un tiempo entenderlo. Quizá su figura se transformará (contra su voluntad) en un fantasma que sobrevuela el predio de Ezeiza persiguiendo entrenadores y compañeros. Pero va a volver. Puede el lector estar seguro. No está en la naturaleza de un chico que a los once años se inyectaba jeringas en soledad rendirse, por oscuro que hoy parezca el firmamento.

10 (mil)

En el pasado encuentro ante el Sporting de Gijón, Messi alcanzó los 301 goles en la liga española y también se dio el gusto de convertir el tanto diez mil en la historia de Barcelona. 23 años antes, otro astro albiceleste había pasado por algo parecido.

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Aunque no pudo cumplir las altas expectativas por diversas razones, Maradona entró en la historia del Barcelona.

Diego Armando Maradona es un ex jugador y entrenador argentino. En su prolífica carrera, vistió la elástica de seis equipos: Argentinos Juniors, Boca, Barcelona, Napoli, Sevilla y Newell’s. Además, claro; fue, es y será uno de los emblemas de la Selección Argentina.

Del elenco de La Paternal es todavía el máximo goleador de su historia: el estadio lleva su nombre. Su idilio con Boca, con algunos vaivenes, será eterno. En Napoli es poco menos que Dios (quizá más) y tanto en Sevilla como en Newell’s todavía relatan con orgullo que Pelusa vistió su camiseta.

Pero eso todavía no pasa en Barcelona. Allí su paso no fue lo trascendente que se esperaba.

Maradona llegó a Cataluña en 1982 después de una temporada magnifica en Boca, en la que se consolidó como la máxima figura albiceleste y alcanzó el título con el elenco de la Ribera. En tiempos no tan globalizados como los que se viven, Diego ya colgaba el cartel de estrella mundial y la expectativa era inmensa.

La suerte no lo acompañó al Diez en el elenco blaugrana. Una hepatitis primero, una fea lesión en el tobillo después, una tangana tras un encuentro de Copa del Rey; situaciones que mermaron sus posibilidades de rendimiento y dañaron su imagen. Claro que Maradona era un genio de proporciones bíblicas: en tan sólo 73 encuentros convirtió 45 goles, algunos de ellos con su inconfundible sello de astro, como el que le marcó al Real Madrid en el Santiago Bernabeu que le valió el aplauso de la hinchada local.

https://www.youtube.com/watch?v=fSyeVUhPyP8

Fue contra aquel rival precisamente, pero en el Camp Nou, que Maradona convirtió un histórico gol que recuperó relevancia en los últimos días: un 26 de marzo de 1983,  el Pelusa le convirtió al elenco Merengue el segundo tanto de una victoria 2-1 que se transformó en la anotación seis mil en la historia del Barcelona. No deja de ser una curiosidad estadística que un jugador cuyo paso fue relativamente corto se haya permitido ingresar en la memoria de esa manera.

Sobre todo, si 17 años después otro argentino que también estaba llamado a ser Maradona es el encargado de convertir el que sería el nueve mil, y el diez mil también.

https://www.youtube.com/watch?v=415jiHRxdhg

https://www.youtube.com/watch?v=W6r4L9jDFJ4

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Messi es el único jugador en la historia culé en repetir autoria en cifras milenarias. Además, el poco tiempo transcurrido entre el nueve mil y el diez mil suponen un nuevo récord.

Messi, presente 105

Cuando se reinicien las Eliminatorias, el capitán de Argentina batirá otra marca, cuando supere al legendario Diego Simeone en cantidad de partidos jugados con la albiceleste. Pasado y proyección de Lionel Messi, el jugador más joven en superar el centenar de partidos con la Selección.

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Messi eligió vestir la camiseta Argentina y va camino a transformarse en el jugador con más presencias.

Por Nicolás Timossi

El crack rosarino, quien en septiembre cumplió los 105 partidos con la Selección, está a sólo un encuentro de igualar al Cholo Simeone como el cuarto jugador con más presencias con la celeste y blanca. En caso de que todo marche sobre los carriles normales, en marzo alcanzará al emblemático mediocampista y lo superará si enfrenta a Chile y Bolivia por las eliminatorias.

 
No es dato menor que el mejor jugador del mundo alcance estos números, ya que también va en camino a ubicarse en el top tres de los jugadores con más partidos jugados. Son diez más los encuentros que necesita para igualar a Roberto Ayala con 115 PJ.

 
En los 105 partidos que disputó con la albiceleste, Lionel consiguió 49 goles (Está a siete tantos de igualar a Gabriel Batistuta como máximo goleador de la selección con 56) y 32 asistencias. Participó en tres mundiales (2006, 2010, 2014), tres copas América (2007, 2011, 2015), cuatro eliminatorias (mundial 2006, mundial 2010, mundial 2014, la que está en disputa por el mundial 2018) y los amistosos (2005-…).

 
Los que más estuvieron, no tuvieron suerte

 
Javier Zanetti, Javier Mascherano y el propio Ayala son los que más partidos jugaron para Argentina, sin embargo no pudieron darse el gusto de ser campeones con la Selección.
Zanetti disputó 145 partidos entre 1994 y 2011, entre ellos dos mundiales (1998 y 2002), cinco Copa América (1995, 1999, 2004, 2007 y 2011) y dos Copa Confederaciones (1995 y 2005). En cuatro torneos obtuvo el subcampeonato (Copa América 2004 y 2007, Copa Confederaciones 1995 y 2005). Sólo por veinte segundos no gritó campeón en la Copa América de 2004 disputada en Perú, ya que Argentina derrotaba 2-1 a Brasil, pero a falta de 20” el eterno rival igualó el partido forjando los penales donde ganaría el trofeo.

 
Mascherano, quien lleva 122 encuentros desde 2003 hasta la fecha, ha competido en tres mundiales (2006, 2010, 2014) y cuatro torneos continentales (2004, 2007, 2011, 2015), siendo finalista del mundial de Brasil 2014 y del torneo sudamericano en las ediciones de 2004, 2007 y 2015. A diferencia de Zanetti y Ayala, El Jefecito está a tiempo de lograr algún título con la albiceleste, ya que tiene por delante la Copa América Centenario 2016 y el próximo mundial de Rusia 2018.

 
Finalmente, el Ratón Ayala, que jugó 115 partidos para Argentina desde 1994 a 2007. Participó en los mundiales de 1998, 2002 y 2006, la Copa Confederaciones de 1995 (fue subcampeón) y las Copa América de 1995, 1999, 2004 y 2007 (siendo finalista en las últimas dos ediciones y marcando un gol en contra en la final de 2007).

 
Cuando Messi supere en partidos jugados a Simeone, quedará en la estadística que los cuatro jugadores con más presencias en la Selección han jugado en el siglo presente y no pudieron conseguir algún título con la albiceleste. Pero no hay que apurarse, la Pulga tiene varios años de carrera por delante y está a tiempo de sumar algún título a las vitrinas de Argentina. ¿Por qué no junto con el Jefecito?

Messi Episodio MMXVI: Una nueva esperanza

La antológica jugada que dibujó el astro argentino en la jornada de ayer dio la vuelta al mundo. ¿Cómo puede un pase ser más importante que un gol? La enésima genialidad de un Barcelona que se convirtió en una parodia del buen fútbol.

BARCELONA - CELTA
Messi falló un penal en la goleada de Barcelona sobre Celta por 6-1.

Un argentino que cambia de opinión es un uruguayo, dijo el escritor Hernán Casciari alguna vez, y cuanta razón tenía. Casciari, que en su niñez soñaba con volver a nacer del otro lado del Río de La Plata (algo que finalmente concretó en diciembre del año pasado; la gente con plata hace lo que quiere), no sabía que en su idealización del uruguayo estaba describiendo la evolución del argentino. No del argentino en general, sino de uno en particular. Seamos honestos: un argentino que se autoboicotea debe ser un uruguayo, o como mínimo, no es un argentino.

No quiero decir que Messi es el primer argentino humilde porque le estaría faltando el respeto a varios. No pienso detenerme ni un segundo en aquellos que aplaudían las trompadas limpias del clásico platense hace unas semanas y ahora gaznan que la escena que nos regaló La Pulga ante Celta es una provocación. Lisa y llanamente, me parece una estupidez: Messi ha regalado, en sus 10 años de carrera (¡Tanto y tan poco!) variadas muestras de su simpleza y de su falta absoluta de picardía.

Pero sí quiero decir algo de lo que no tengo ninguna duda: Messi es la evolución del argentino. Es la expresión más acabada del potrero, es la perfección de Ivan Drago combinada con el talento de Rocky Balboa, es el éxitoso que logró sortear la soberbia, el único argentino que evita meterse en quilombos.

¿Hubiese el magnánimo René Favaloro cedido el mérito de una operación exitosa? Sí, probablemente lo haya hecho más de una vez. Por eso es un prócer. ¿Cuántas operaciones harto complejas de Favaloro quedaron opacadas detrás del by pass?

Ayer, Lionel Andres Messi convirtió un gol de tiro libre que realmente es un poema, un tutorial de cómo ejecutar una falta. No trascendió. A la postre no le terminó importando a nadie. El domingo nos refrescó una vieja certeza: El único tipo que puede opacar a La Pulga es el propio Lionel.

Quizá haya sido la primera vez en el que un pase a un compañero significó más que un pase a la red: el único capaz de convertir una asistencia en la tapa de los diarios es Messi. El tercer gol de Suárez nunca fue noticia. No lo fue en España, no lo fue en Uruguay. ¿Sucedió alguna vez en la historia que en un partido donde hubo siete goles la foto principal se la lleve una imagen donde no se ve ningún arco y en la que un jugador parece caminar al lado de una pelota?

Es cierto, Messi no inventó la jugada (Un tal Johan Cruyff, sujeto medianamente importante en la vida del fútbol mundial, la patentó un par de décadas atrás) pero si reinventó el periodismo. Resignificó el valor del diccionario, del lenguaje del cronista que volvió, con el rabo caído, a  buscar sinónimos olvidados. Messi, la pesadilla de los arqueros, los defensores, los entrenadores y los diseñadores gráficos.

Algún día, cuando pasemos los viernes de lluvia mirando una y otra vez los videos de un retirado Messi en celulares 10G (Youtube será, para aquel entonces, una conversación nostálgica entre gordos y cuarentones) tomaremos real dimensión de la belleza estética de la inédita asistencia de La Pulga, una de las dos que le faltaban (la otra sería realizando un lateral, algo que quizá esté practicando). Messi soltó la pelota como quien se choca una silla en madrugada y Suárez olfateó sangre para finiquitar un regalo que originalmente era para Neymar. La defensa se quedó congelada ante tal genialidad y el arquero nunca supo para que lado volcarse.

No sé porque elijo quedarme con el gesto. Quizá porque un argentino que piensa en el otro deba ser un uruguayo. Pero Messi, sabiendo que su amigo Neymar tiene un karma con los penales, le cedió la gloria, estando en la puerta de los 300 goles. Bah, eso intuyo, eso quiero creer. A lo mejor el enano rosarino sea un canchero con dotes de actuación sublimes y solo eligió que la estadística le señale un penal errado porque, como muchos de mis amigos, no se banca un fin de semana sin llamar la atención.

Sea cual sea el caso, el capitán de la Selección Argentina refuerza todos los domingos que la evolución es posible. En tiempos donde un país continúa separándose entre unitarios y federales, La Pulga insiste en sacarle brillo a lo que ya encandila, en convertir al fútbol en un deporte de culto, un film de Tarantino. La edición 2016 de Messi es la nueva esperanza de un mundo que hace rato insiste en hacernos creer que todo se fue a la reverenda mierda.

 

Argentina vs. Bolivia, 29/03 en Córdoba

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La última visita de la Selección a la provincia cordobesa terminó con un triunfo.

Confirmados los días y horarios de los primeros dos encuentros que disputará la Selección en 2016, el presidente de AFA Luis Segura lanzó un comunicado argumentando la localía en el estadio Mario Alberto Kempes.

En el marco de la Fecha 5 de las Eliminatorias hacia Rusia 2018, La Selección Argentina visitará a Chile en Santiago el próximo 24 de marzo, desde las 20.30. Cinco días más tarde, el 29, recibirá a su par de Bolivia en Córdoba, en el renovado estadio mundialista Mario Alberto Kempes.

La última vez que el combinado nacional hizo las veces de local en el recinto cordobés fue el 7 de septiembre de 2012, ante Paraguay, por las Eliminatorias hacia Brasil 2014. Aquel día, Argentina se terminaría imponiendo por 3-1, con tantos de Di María, Higuaín y Messi. El argentino Jonathan Fabbro descontó para el elenco guaraní.

Desde entonces, la localía se trasladó hacia Mendoza en una oportunidad (Ante Uruguay, victoria 3-0 por las mismas eliminatorias, en octubre de 2012) para regresar al Monumental de Núñez,. A propósito de esto, y en relación a las críticas que recibió por el traslado de la localía hacia el interior (lo que genera, en principio, un viaje más para los futbolistas argentinos, que en su mayoría arriban desde Europa), la Asociación del Fútbol Argentino, en la firma de su presidente Luis Segura, emitió el siguiente comunicado.

El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, los miembros del Comité Ejecutivo que la integran y los diferentes estamentos que conforman esta Casa, sienten una enorme satisfacción al poder comunicar que nuestra Selección habrá de presentarse en Córdoba el próximo 29 de Marzo de 2016 a las 20.30 horas.

El encuentro será frente a la Selección Nacional de Bolivia en el estadio Mario Alberto Kempes, en el marco de las Eliminatorias para Rusia 2018.

Este hecho ratifica la vocación de la dirigencia de la AFA junto al enfático apoyo del cuerpo técnico y los integrantes del plantel, por jugar para Argentina en diferentes lugares del país. Y, es propósito de la AFA, continuar haciéndolo en otros escenarios del interior de la Argentina en ocasiones futuras.

También resulta oportuno aclarar que la movilización, el hospedaje, la logística requerida y los gastos que demanda una transportación aérea exclusiva, imponen, razonablemente, un volumen de costos superiores a aquellos que significan estar cerca del lugar de llegada desde el exterior -concentración- y un módico traslado urbano. Y eso demandó un tiempo de debate.

Puesto que nuestra Selección jugará en Santiago frente a Chile el 24 de marzo, el cuerpo técnico de Argentina ha recomendado volar desde Santiago hasta Córdoba, permanecer para entrenar en esa ciudad hasta el 29 (día del partido ante Bolivia) y regresar después del encuentro hacia Ezeiza la misma noche, para que los jugadores que actúan en el exterior vean facilitados sus inmediatos regresos.

Esta concreción demandó muchas gestiones. Y también varias interpretaciones. Hemos escuchado y se han escrito diversas opiniones que, en casi todos los casos, imputaban a la AFA propósitos de una desmedida aspiración económica que nunca existió.

Nada de esto es cierto. Lo cierto es que la AFA lleva su Selección a Córdoba y que las autoridades de esa provincia trabajaron incesantemente para que así fuera.
Ahora aguardamos una verdadera fiesta popular.

Luis Segura
Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino

Messi, baja por una pequeña intervención quirúgica

El Barcelona le concedió dos días de descanso al astro rosarino, por lo que estará ausente del duelo de vuelta ante el Valencia por la Copa del Rey.

LEVANTE - F.C. BARCELONA
Messi, al quirófano pero sin cuchillo.

Aunque fuentes ligadas a La Pulga no lo confirmaron ni lo desmintieron, el periódico deportivo catalán Sport confió que Messi, de 28 años, se someterá a una litrotricia, una pequeña intervención para solucionar el inconveniente renal que lo obligó a no disputar la semifinal del Mundial de Clubes en diciembre pasado.

La litrotricia es un procedimiento no invasivo (no se perfora la piel) utilizado para tratar los cálculos renales que son demasiado grandes para pasar por las vías urinarias. La litrotricia trata los cálculos renales por medio de ondas de choque o de energía ultrasónica que se envían de forma focalizada y directa al cálculo que se localiza previamente con fluoroscopia (un tipo de “película” de radiografías) o ultrasonido (ondas sonoras de alta frecuencia). Las ondas de choque rompen un cálculo grande en cálculos más pequeños que pasarán por el aparato urinario. La litrotricia permite a las personas con determinados tipos de cálculos en el aparato urinario evitar un procedimiento quirúrgico invasivo para extraer los cálculos.

El capitán del seleccionado argentino no participó del entrenamiento de hoy en Barcelona y se reincorporará recién el jueves, según confirmaron desde el propio club catalán. La intervención no demandará internación, por lo que Messi podrá regresar a su casa una vez finalizada la misma.

La Pulga fue un actor clave en el duelo de Ida ante el Valencia, al convertir tres de los siete goles con los que Barcelona prácticamente selló su clasificación. El cómodo resultado le permitió al entrenador Luis Enrique concederle la licencia a Messi para que solucione un problema menor, pero molesto al fin, y asegurarse de tenerlo a tope para el resto de la temporada, en la que los culés buscaran revalidar el triplete y el delantero, llegar pleno para la próxima Copa América.

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Desde su debut hace más de diez años, Messi pasó de ser la esperanza a convertirse en el capitán de la Selección Argentina. En ese periodo, La Pulga alcanzó la friolera de 49 goles, lo que lo deja a solamente cinco de alcanzar al mítico delantero como máximo goleador. ¿Será este año?

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La Pulga, a un paso del pedestal.

Cada vez que convierte, Lionel Andrés Messi bate algún récord. Probablemente alguna persona de su entorno sea la encargada de avisarle cuando se da esta situación, cada vez más frecuente, pero que está pronta a tocar su límite: no falta mucho para que el rosarino solo tenga por delante su propia marca.

Al momento de cerrar este análisis, el astro de Barcelona ya era el máximo goleador de su equipo, de la Liga española, de la Supercopa de aquel país y la de Europa, de la Champions y del Mundial de Clubes. Quizá, en algún momento, alcance el liderazgo en la Copa del Rey, algo que, por ahora, asoma lejano. En suma, a nivel clubes, Messi no ha sido goleador únicamente en los torneos que, por ser de menor fuste que los habituales de Barcelona, nunca disputó, como la Europa League.

Pero a nivel Selección, pareciera para algunos que los números de Messi resultan más grises, lo cual es una falacia: La Pulga está a cinco goles de alcanzar el escalón de Gabriel Batistuta y convertirse en el máximo goleador de la Selección Argentina de fútbol, un título para nada menor. Es este, probablemente, el galardón individual que más signifique para el rosarino en la única región del mundo en la que ha recibido reproches: superar esa marca, algo que logrará más temprano que tarde, lo elevará a un pedestal imposible de discutir.

A la hora de desglosar su foja de servicios, además, bien merece una aclaración: aunque muchos de sus goles con la albiceleste sean en amistosos, cierto es que las Selecciones de hoy no realizan tantas giras como las que llevaban a cabo hace algunas décadas. No obstante, de eso, Messi está cuatro goles de alcanzar a Batistuta como máximo goleador argentino en mundiales, con 9, algo que bien podría concretar si repite la producción de Brasil 2014. Además, le faltan apenas cinco tantos para igualar la marca de Hernán Crespo (19) como máximo artillero en las Eliminatorias Sudamericanas, algo que podría alcanzar este año si disputara los cinco encuentros programados.

En suma, Messi podría convertirse este 2016 en el albiceleste con más goles en su selección y en el jugador con más goles en las eliminatorias sudamericanas, con la ventaja de no haber estado presente en el inicio de esta edición por aquella fatídica lesión que lo marginó durante 60 días. A ello hay que sumarle su anunciada baja para los Juegos de Río. Lo que sí es difícil es que Messi supere el promedio del Batigol con Argentina: 0,72, producto de convertir 54 goles en 78 encuentros mientras que el crack del Barca arrasta 49 en 105 partidos, una proyección por juego de 0,47.

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Gabriel Batistuta, el máximo ídolo de la Selección Argentina desde el retiro de Maradona.

No obstante del récord individual, Messi irá este 2016 por otra marca obtenida por Batistuta: levantar dos trofeos con la albiceleste, ambos sobre la Copa América, título que Argentina deberá concretar sí o sí este año si La Pulga sueña con alcanzar al Bombardero de Reconquista en Brasil 2019.