¿Por qué en las finales, Tata?

Por Nicolás Timossi (pape_timossi@hotmail.com)  

FINAL DE LA COPA AMÉRICA CENTENARIO
Martino, de mensaje ambiguo, no terminó de confirmar una idea.

Por segundo año consecutivo, Argentina fue víctima de Chile en una final de Copa América. El responsable de que la Selección haya llegado a esas instancias fue el DT Gerardo Martino, sin embargo también tiene la responsabilidad de ambas derrotas en los encuentros definitorios.

¿Por qué un hombre que consiguió imponer su estilo de juego, que por momentos era vistoso, decidió optar por otro estilo en las finales? Tanto en 2015 como en 2016, al equipo se lo veía con confianza, jugando de manera espléndida hasta semifinales. Pero, por alguna razón, el entrenador decidió cambiar en los partidos finales. Y para mal.

En la primera final entregó la posesión de la pelota al conjunto trasandino, lo sufrió porque el esfuerzo de correr y presionar lo realizaron los jugadores argentinos, que cuando recuperaban la pelota, eran derribados sistemáticamente con faltas. Aparte de fallar con los cambios (no con los nombres), ya que las modificaciones sean puesto por puesto y no con más vocación ofensiva.

Ya en la segunda definición, disputó un gran primer tiempo, donde al conjunto albiceleste se lo vio jugando al igual que en los partidos anteriores. Sin embargo el panorama  cambió cuando el polémico árbitro decidió expulsar a Marcos Rojo para dejar a ambos equipos con 10 jugadores.

Cuando se inició la segunda etapa, `La Roja´ se adueñó de la pelota. La selección perdió profundidad en ataque y, para complicar más las cosas, Martino sacó a Higuaín para poner a Agüero. Luego cambió a un Di María que jugó tocado por un mediocampista central como Matías Kranevitter. Pero no sería todo, porque teniendo la posibilidad de realizar cuatro cambios como aprovechó Pizzi en Chile, sólo hizo 3 y el último lo realizó en la segunda mitad del alargue, cuando Erik Lamela ingresó por otro tocado que era Banega. Una sustitución que debió realizarse en los primeros 90 minutos.

Uno de los mayores errores de Martino en esta última final fue poner en el once inicial a dos jugadores todavía lesionados como fueron Di María y Banega, sumado a que los hizo jugar gran parte del partido. Siendo evidente que `Fideo´ Di María contaba con dificultades en la movilidad y no pudo desplegar su gran juego. A Ever también se lo notó distinto y con problemas para moverse y jugar la pelota.

Otro error del ex entrenador de Newell’s fue convocar a un Javier Pastore que durante las tres semanas estuvo lesionado y sólo completó un entrenamiento.  De hecho estuvo en duda la presencia de Biglia ( que al tercer partido estaba disponible) pero nunca al crack cordobés que lamentablemente viajó para recuperarse y no logró hacerlo a tiempo.

Gracias a esos  errores de Martino, que suma un nuevo fracaso dirigiendo a Messi. (Barcelona 2013/14 y Argentina 2015/2016), la selección se privó de cortar la racha de 23 años sin títulos que se extenderá como mínimo a 25. Sin embargo confiamos en que en agosto el `Tata´ se pueda dar el lujo de consagrarse campeón olímpico en Río, siempre y cuando continúe al mando de la Selección y no repita los mismos errores.

Lunes por la madrugada

 

 

COPA America Final - Argentina vs Chile
La Pulga falló la pena máxima, algo que no había sucedido en otras definiciones desde los 12 pasos.

Por Leo Timossi (leotimossi@hotmail.com)

Messi erró un penal decisivo. Llora, pero ya no conmueve esa imagen. Se vio muchas veces. Chile volvió a consagrarse, de igual manera que el año anterior. Como un recursante eterno, Lionel es la cara de una frustración que alcanzará los 25 años en el Mundial de Rusia.

No jugó un mal partido el 10: probablemente haya sido su mejor producción en una final con la camiseta albiceleste. Pero eso es anecdótico. Las reglas del juego rezan con claridad que todo lo que hizo Messi este torneo, todo lo que se dijo de él en la previa del partido de anoche, ya no existe ni sirve de nada.

Entonces La Pulga entra desconsolado a un vestuario que mucho tiene que ver con un velatorio y su panorama empeora. Y no hay nadie que pueda consolarlo, porque la AFA no tiene dirigentes que lo acompañen (en esta a Don Julio la tortuga no se le escapaba) y evidentemente Martino, también derrotado, no pudo o no supo hablar con sus jugadores, desconociendo en conferencia un ánimo de bandera blanca que pintó el cuadro del vestidor de la Selección.

Hija de ese dolor, de la desazón, del desconsuelo sin revancha, nace la decisión primaria de Lionel Messi de no volver a ponerse la celeste y blanca. Y la de sus compañeros, claro, pero conmueve más la suya. Por lo inesperada, por lo que significa: si es un fracaso perder tres finales consecutivas (cuatro en total, con Venezuela 07) imagínense de ahora en más no jugarlas. Esa será la realidad para Argentina: sin Messi es un cuadrito. Si realmente abonan a la romántica idea de que “sin jugadores millonarios” (más o menos, la realidad económica del futbolista profesional de primera, incluso en este país, sigue siendo ficticia en la realidad del laburante promedio) la Selección recuperará el hambre de gloria, pues buena suerte. Pero sería un mal ejercicio del periodismo no destacar que difícilmente prescindiendo de sus estrellas Argentina vuelva a jugar un mundial.

Porque esto, señores, está lejos de ser una renovación; no es la piedra fundacional de un futuro mejor: es la mampostería que se empieza a caer a pedazos de un fútbol argentino diseñado en un todo por dos pesos.

Es muy probable que Lionel Messi, más temprano que tarde, revierta su postura. No es una información, es una lectura: ahora está cansado, frustrado, triste y culpable. Estaba destinado, para bien o para mal, a ser tapa de todos los diarios. Hoy el rosarino siente que puede escaparse del foco diciendo adiós. Una reacción lógica, personal, pero de reflexión incorrecta.

Porque Messi no es libre. Ya nunca lo será. Aun así decida no volver a empilchar con la ropa de la Selección (que problema para Adidas, principal sponsor de las dos caras de la moneda) nunca podrá escapar al cuestionamiento de la prensa, a las constantes preguntas, a la etiqueta eterna de perdedor. Y sobre todo, no podrá con su propia conciencia.

A lo mejor le llevará un tiempo entenderlo. Quizá su figura se transformará (contra su voluntad) en un fantasma que sobrevuela el predio de Ezeiza persiguiendo entrenadores y compañeros. Pero va a volver. Puede el lector estar seguro. No está en la naturaleza de un chico que a los once años se inyectaba jeringas en soledad rendirse, por oscuro que hoy parezca el firmamento.

Copa América 2016: Grupo deble para Argentina

 

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Mascherano y una triste postal de la final del 2015. Argentina va por la revancha en EE.UU.

Por Nicolás Timossi

Por fin se sortearon los grupos de la Copa América Centenario 2016, y ya conocemos a los tres rivales que la Selección enfrentará en el grupo D. La albiceleste compartirá zona con Bolivia, Panamá y Chile. El 6 de junio será el debut argentino en el torneo ante el elenco trasandino en la sede de San Francisco, cuatro días más tarde chocará con el conjunto de la puna en Boston, finalmente la última jornada se llevará a cabo el día 14 de junio contra los centroamericanos en Filadelfia.

Que el grupo sea endeble no significa que la clasificación esté asegurada. Los rivales no están en su mejor presente y habrá que aprovecharlo. Teniendo en cuenta todos los contextos, el partido más difícil será ante Panamá. Si bien Chile siempre es un equipo duro, su director técnico todavía no entrenó con los jugadores y el DT anterior se fue dejando muchas dudas.

Es hora de ver los casos de forma individual y conocer bien a fondo a quiénes nos enfrentamos:

Bolivia: El plantel boliviano está en una crisis muy profunda, de la que parece que no hay solución a la vista. Entre sus jugadores el único punto alto que se encuentra es el arquero y capitán Daniel Vaca. En sus últimos 10 partidos Bolivia cosechó 2 triunfos, un empate y 7 derrotas (dos ante Argentina 5-0 y 7-0). Dentro de semanas afrontará la quinta y sexta fecha de eliminatorias, donde se podrá especular un poco más de lo que el equipo de la puna puede ofrecer; chocará ante Colombia en La Paz y contra Argentina en Córdoba respectivamente.

  Panamá: El equipo de Centroamérica en el último año ha tenido buenas actuaciones. En 2015 en la Copa de Oro fue eliminado en semifinales ante México tras varios errores groseros del árbitro, sin embargo pudo finalizar en el tercer puesto de dicha copa. Los jugadores claves de Panamá son los capitanes Felipe Baloy (gran defensor, con buen porte físico), Blas Pérez (delantero de jerarquía, segundo máximo goleador de la selección con 39 tantos) y Luís Tejada (máximo goleador histórico de Panamá con 42 goles en 87 partidos). Durante sus últimos 8 encuentros la selección panameña cosechó 3 triunfos (en los últimos tres partidos disputados), un empate y 4 derrotas.

   Chile: “La Roja” en cuanto a resultados, ha encajado un gran año durante 2015, a pesar del título en la Copa América y el arranque aceptable en eliminatorias, la crisis llegó al plantel. Los jugadores bajaron su nivel provocando la disconformidad de Sampaoli, quien hizo las críticas ante los medios causando el quiebre de la relación entrenador-jugadores. Con la llegada de Pizzi se especula que Chile sea el mismo que ganó el título el año pasado. En el elenco trasandino predominan grandes jugadores, desde el histórico Claudio Bravo hasta el joven Bryan Rebello (con pasado en Sevilla). Los próximos partidos del actual campeón de América serán por eliminatorias ante Argentina de local y Venezuela de visitante, en lo que serán los primeros dos encuentros de Juan Antonio Pizzi como técnico de la selección chilena.

Argentina vs. Bolivia, 29/03 en Córdoba

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La última visita de la Selección a la provincia cordobesa terminó con un triunfo.

Confirmados los días y horarios de los primeros dos encuentros que disputará la Selección en 2016, el presidente de AFA Luis Segura lanzó un comunicado argumentando la localía en el estadio Mario Alberto Kempes.

En el marco de la Fecha 5 de las Eliminatorias hacia Rusia 2018, La Selección Argentina visitará a Chile en Santiago el próximo 24 de marzo, desde las 20.30. Cinco días más tarde, el 29, recibirá a su par de Bolivia en Córdoba, en el renovado estadio mundialista Mario Alberto Kempes.

La última vez que el combinado nacional hizo las veces de local en el recinto cordobés fue el 7 de septiembre de 2012, ante Paraguay, por las Eliminatorias hacia Brasil 2014. Aquel día, Argentina se terminaría imponiendo por 3-1, con tantos de Di María, Higuaín y Messi. El argentino Jonathan Fabbro descontó para el elenco guaraní.

Desde entonces, la localía se trasladó hacia Mendoza en una oportunidad (Ante Uruguay, victoria 3-0 por las mismas eliminatorias, en octubre de 2012) para regresar al Monumental de Núñez,. A propósito de esto, y en relación a las críticas que recibió por el traslado de la localía hacia el interior (lo que genera, en principio, un viaje más para los futbolistas argentinos, que en su mayoría arriban desde Europa), la Asociación del Fútbol Argentino, en la firma de su presidente Luis Segura, emitió el siguiente comunicado.

El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, los miembros del Comité Ejecutivo que la integran y los diferentes estamentos que conforman esta Casa, sienten una enorme satisfacción al poder comunicar que nuestra Selección habrá de presentarse en Córdoba el próximo 29 de Marzo de 2016 a las 20.30 horas.

El encuentro será frente a la Selección Nacional de Bolivia en el estadio Mario Alberto Kempes, en el marco de las Eliminatorias para Rusia 2018.

Este hecho ratifica la vocación de la dirigencia de la AFA junto al enfático apoyo del cuerpo técnico y los integrantes del plantel, por jugar para Argentina en diferentes lugares del país. Y, es propósito de la AFA, continuar haciéndolo en otros escenarios del interior de la Argentina en ocasiones futuras.

También resulta oportuno aclarar que la movilización, el hospedaje, la logística requerida y los gastos que demanda una transportación aérea exclusiva, imponen, razonablemente, un volumen de costos superiores a aquellos que significan estar cerca del lugar de llegada desde el exterior -concentración- y un módico traslado urbano. Y eso demandó un tiempo de debate.

Puesto que nuestra Selección jugará en Santiago frente a Chile el 24 de marzo, el cuerpo técnico de Argentina ha recomendado volar desde Santiago hasta Córdoba, permanecer para entrenar en esa ciudad hasta el 29 (día del partido ante Bolivia) y regresar después del encuentro hacia Ezeiza la misma noche, para que los jugadores que actúan en el exterior vean facilitados sus inmediatos regresos.

Esta concreción demandó muchas gestiones. Y también varias interpretaciones. Hemos escuchado y se han escrito diversas opiniones que, en casi todos los casos, imputaban a la AFA propósitos de una desmedida aspiración económica que nunca existió.

Nada de esto es cierto. Lo cierto es que la AFA lleva su Selección a Córdoba y que las autoridades de esa provincia trabajaron incesantemente para que así fuera.
Ahora aguardamos una verdadera fiesta popular.

Luis Segura
Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino

Argentina Conduce: La mitad más uno

Seis entrenadores nacidos en nuestro país son los encargados de conducir los sueños de sus combinados sudamericanos hasta Rusia 2018. Curiosidades de un fenómeno éxitoso que cuesta exportar hasta el viejo continente.

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Pizzi tendrá la difícil tarea de continuar el legado de Sampaoli.

Con la confirmación en la pasada semana de que el argentino Juan Antonio Pizzi será el nuevo entrenador del Seleccionado Chileno de Fútbol en reemplazo de su compatriota Jorge Sampaoli, llegó también la reafirmación de una estadística curiosa: nuestro país conservará, de momento, la mayoría absoluta de los conductores entre las diez federaciones afiliadas directamente a Conmebol, número que podría haber mermado sí el reemplazante del DT campeón con La Roja hubiese sido de otra nacionalidad.

El número, que no es una rareza sino una continuidad de una tendencia que se acrecentó después del último lustro, resulta llamativo cuando se transporta al continente europeo: a diferencia de lo que pasa con los jugadores albicelestes, a los entrenadores les resulta muy costoso conseguir oportunidades en el continente europeo e incluso, pocos logran plasmar resultados trascendentes.

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Para muchos, Pekerman es el mejor entrenador de la historia cafetera.

De regreso en Sudamérica, con Pizzi continúan siendo seis los argentinos que conducen selecciones: Martino en Argentina, Pekerman en Colombia, Quinteros en Ecuador, Ramón Díaz en Paraguay y Gareca en Perú. Con la excepción del recién llegado, todos vienen de cumplir actuaciones destacadas (en relación a las expectativas) en la última Copa América/Eliminatorias y la cabeza de ninguno de ellos pareciera correr peligro de cara a la próxima edición centenaria.

Este relativo éxito, que encontró su puntapié en la llegada de Marcelo Bielsa a Chile allá por mediados de 2007 (reflejado por Destino Moscú en https://goo.gl/Y0aL1h) y el buen paso del propio Martino por el seleccionado paraguayo, tiene correlación en la cantidad de títulos obtenidos por entrenadores argentinos en el fútbol suramericano (obviando, naturalmente, al fútbol local) pero por razón u omisión, nunca logra dar el salto hacia un estrato más prestigioso.

La fijación sudamericana en los estrategas argentos no es novedad: desde los albores del fútbol hasta la fecha, 40 ciclos de entrenadores nacionales se han iniciado entre 8 de las selecciones extranjeras: solo Brasil se abstuvo de tener algún DT argentino a lo largo de su historia. El resto, mucho menos celoso: Bolivia se permitió ocho etapas de preparadores criollos, Chile siete; Paraguay y Colombia, seis; Ecuador cinco; Venezuela, cuatro, Perú tres y Uruguay, que tuvo un único periodo de extranjeros en el banco de suplentes, contó con Daniel Pasarella a principios de los 2000.

TRES TÉCNICOS DEBUTAN Y UN PARTIDO DE FINAL DE COPA MUNDO SE REPITE
El Flaco le devolvió la ilusión al pueblo peruano.

El dato llama la atención: Sobre diez selecciones, nueve contaron con entrenadores argentinos a lo largo de su historia. La misma cantidad refleja el análisis si el corte se realizará en el siglo XXI: las ocho selecciones extranjeras citadas anteriormente contaron al menos con un compatriota entre el año 2000 y en estos días, con 15 ciclos y 14 representantes, ya que Gustavo Quinteros, además de su actual trabajo en Ecuador, condujo a su par de Bolivia. Chile es el mejor empleador: sus últimos cuatro seleccionadores nacieron en este país y si Pizzi logra cumplir su contrato, superará la década de conducción albiceleste.

Atletico Madrid's coach Diego Simeone reacts during their Spanish Super Cup first leg soccer match against Real  Madrid at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid
Simeone alcanzó un éxito impropio para sus colegas latinos en europa.

El desafío para los próximos entrenadores estará en lograr dar el salto hacia el terreno más competitivo: descontando el excepcional caso de Diego Simeone en el Atlético de Madrid (muy lejos todavía, pero en vereda de alcanzar los registros de Helenio Herrera cuando en el fútbol no existían las repeticiones) solo los rosarinos Bielsa en Marsella y Pochettino en Tottenham alcanzaron resultados trascendentes la última temporada.

Atrás quedaron los logros obtenidos por Héctor Cúper en Valencia y Mallorca; a los más éxitosos aquí, se les hace cuesta arriba por aquellos lares: Bianchi no logró hacer pie en tres ligas distintas; el propio Ramón Díaz no tuvo jamás la oportunidad. Acaso el título sudamericano obtenido por Chile le abra la puerta al propio Sampaoli de obtener una oferta seductora desde lo deportivo, algo que otro exitoso como Alejandro Sabella esperó con la chapa de subcampeón del mundo y, por cuestiones diversas, todavía no recibió.

Chile, un éxito argentino

La Selección Chilena de Fútbol navegó durante décadas entre el ostracismo y la desilusión hasta que finalmente logró alcanzar la orilla de la identidad. Desde el 2007 hasta el momento, el país trasandino creció exponencialmente de la mano de dos aciertos dirigenciales: la inversión de contratar a Marcelo Bielsa y la coherencia para elegir reemplazantes con la misma idea y casualidad o no, nacionalidad.

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Bielsa, el maestro que forjó la semilla de un combinado trasandino ambicioso. T13

Generalmente, las buenas historias empiezan con una incertidumbre: el instante inmediatamente posterior a un beso robado; la carrera que empieza un jugador a la hora de patear un penal definitivo, el miedo que precede a la emoción de un test de embarazo, el carreteo incesante de un avión que está por despegar.

No fue ese el caso de Chile.

Cuando la Asociación Nacional de Fútbol de Chile (ANFP) anunció la contratación de Marcelo Alberto Bielsa el 10 de agosto de 2007, lo hacía, como entidad, con la firme convicción de que estaban dando un paso seguro hacia un futuro mejor.

Lógicamente, no todos los integrantes de la ANFP estaban de acuerdo en la llegada del Loco a la Selección. Las pretensiones económicas del rosarino, y sobre todo, la extensa lista de requisitos y transformaciones que exigia Bielsa para poder desarrollar en forma eficiente su trabajo se asemejaban a las de una estrella y generaban resquemores.

Ciertamente, Bielsa lo era: Tres títulos en el fútbol argentino, un subcampeonato de Libertadores, un subcampeonato de América con la poderosa Argentina, sumada a una brillante medalla de oro en Atenas 2004. La única duda deportiva pasaba por su inactividad: el rosarino acumulaba tres calendarios encerrado en su finca, alejado de los flashes y ensismado en su videoteca.

Aquel diez de agosto, Bielsa rubricó su contrato por tres años, con un valor que rondaba los 1,4 millones de dólares. A poco de llegar, el Loco tomó la decisión de quedarse a vivir en el predio de entrenamiento Juan Pinto Durán, que la Selección de Chile tiene en Santiago. Allí vivió durante 42 semanas, donde fue testigo de todas las remodelaciones que exigió y se cumplieron: renovó las 17 habitaciones de los jugadores, los pisos (había que evitar que los jugadores puedan resbalarse y caer), jacuzzis, sala de masajes y un moderno centro de cómputos para llevar al máximo su obesisión por la base de datos.

El césped de las canchas del predio evolucionó de potrero a primer mundo, se reconstruyó toda la infraestructura del lugar (Cocina, sistema de desagues e hidratación, calderas, quinchos, estacionamientos, utileria y lavandería) y convirtió la concentración chilena en la base de operaciones futbolisticas más moderna de lationamerica.

Adentro de la cancha, lo de siempre: Bielsa explotó al máximo la capacidad que tiene para que sus equipos expresen exactamente lo que pretende, y la ingenua Selección Chilena se convirtió en un hambriento y vertical elenco que jugaba, por primera vez en su historia, más cerca del arco rival que del propio.

Con el Loco en el mando, Chile volvió a clasificar a un mundial tras 12 años, alcanzando el segundo lugar de las Eliminatorias con 33 puntos. Ya en el Mundial, el conjunto trasandino alcanzó los octavos de final, una histórica marca que potenció su idolatría.

Sólo el desgaste dirigencial logró alejar a Bielsa del cargo. Ya había anunciado el rosarino que se alejaría del cargo ante el triunfo de Jorge Segovia en la ANFP. Aunque eso no sucedió, la relación del Loco con Sergio Jadue, el nuevo titular de la Federación, tampoco fue la mejor por lo que su alejamiento terminó por concretarse el 4 de febrero del 2011, 1274 días después de haber arribado a un fútbol mucho peor. Los números lo acompañarán siempre: Bielsa cerró su ciclo con el 60% de efectividad.

La salida de Bielsa le dejó a la ANFP un problema doble: debían reemplazar unos zapatos demasiado grandes, con la limitación de candidatos que les generaba el nuevo estilo de Chile. En ese plano, el nombre del también argentino Claudio Borghi se caía de maduro: ocho títulos con el Colo Colo pregonando un fútbol ofensivo y vistoso, no directamente emparentado con el rosarino, pero sí estacionado sobre bases similares.

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Borghi construyó una éxitosa carrera con Colo Colo.

Esta vez, la empresa no resultó fructifera: Borghi fue presentado 20 días después de que se anunció la salida de Bielsa, a pocos meses de la Copa América que se disputó en Argentina y en la que Chile era uno de los candidatos. Finalmente, el elenco trasandino quedaría eliminado por Venezuela en cuartos de final y la prensa/opinión pública le asestaría a un mazazo mortal al Bichi del cual nunca podría recuperarse.

El 14 de noviembre de 2012, tras caer en un amistoso frente a Serbia, la ANFP le expresó a Borghi su voluntad de que el ex jugador de Argentinos Juniors dé un paso al costado. Un puñado de días después, el 3 de diciembre, su compatriota Jorge Sampaoli asumía en el cargo.

Spain v Chile: Group B - 2014 FIFA World Cup Brazil
Sampaoli, el verdadero discípulo de Bielsa.

El oriundo de Casilda cosechaba en el fútbol chileno similares éxitos que los de Borghi, con una pequeña y gran diferencia: Sampaoli es un confeso admirador de Bielsa, tanto de sus formas como de su forma de entender el fútbol. Este antecedente, le permitió, en principio, contar con un poco más de crédito, algo que el santafesino luego renovaría con actuaciones destacadas de su equipo.

Tan destacado fue su paso y tan distante estuvo del proceso de Borghi, que en el 2014, año en el que llevó a Chile a los octavos de final de la Copa del Mundo, Sampaoli fue elegido como el Mejor Entrenador de América, en la premiación que otorga año tras año el diario uruguayo El País.

Lo mejor estaba por venir: en la Copa América 2015, en casa, Sampaoli alcanzó el pedestal tras quedarse con el primer título profesional de la historia, en complicidad con la mejor generación de futbolistas que vio pasar el seleccionado chileno. Fútbol ofensivo, vertical, agresivo, hambriento: Chile se consolidó como el país con la identidad más asumida del continente y además, en el mejor.

Sampaoli, que alcanzó su máximo cargo siendo prácticamente un desconocido en su país, se catapultó entonces al Salón de la Fama en el globo, elevando su capacidad seductora en los grandes clubes europeos. El premio en metálico que le entregó la ANFP fue suculento y la renovación del contrato, también. Al mismo tiempo, su salida del conjunto chileno asomaba como algo más cercano que lejano, máxime por la endeble relación que mantenía con la prensa y la filtración del monto de su salario.

El pasado 19 de enero, el casildense finalmente anunció su alejamiento, harto del hostigamiento de la prensa y probablemente, desgastado tras 3 años intensos y exitosos en el cargo. Sampaoli, que ahora evaluará ofertas suculentas para continuar su carrera. Arturo Salah, el nuevo encargado de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, debió buscar, prácticamente como primera medida desde su asunción, al difícil reemplazo del entrenador más exitoso de la historia de su fútbol.

Los nombres que aparecieron no solo no sorprendieron, sino que elevaron la confianza en una federación repleta de escándalos, pero que evidencia desde hace 9 años una coherencia deportiva: la búsqueda del arco contrario, un barco que encuentra capitán cruzando la cordillera: Marcelo Bielsa, el candidato número uno; Eduardo Berizzo, otro de sus discípulos, el número dos. Ambos rechazaron el ofrecimiento y el futuro reemplazante es una incógnita.

¿Podrá Chile, sin entrenadores argentinos, conservar su línea? ¿O será que el éxito, algo que viene esquivando al país detrás de la cordillera, es exclusivamente patrimonio nacional?