En Búsqueda de la Efectividad

En un año que resultará clave para el futuro de la Selección, nuestro redactor estrella vuelve de su letargo para desentrañar los números de la Gestión Bauza, una dirección técnica tan incipiente como, de momento, floja.

pape Por Nicolás Timossi (pape_timossi@hotmail.com)

Este año Argentina se juega el pase al Mundial de Rusia 2018. Sólo quedan 6 partidos para saber si la Selección clasifica de manera directa, por medio del repechaje (zona en la que se encuentra actualmente) o se queda sin Copa del Mundo hasta 2022 como mínimo.

La tabla de posiciones de las eliminatorias se encuentra con Brasil en primera posición con 27 puntos, Uruguay segundo con 23, Ecuador y Chile en tercer lugar con 20, luego quinto Argentina con 19 puntos y Colombia (que se estaría quedando fuera del Mundial) cosecha 18 puntos. La Selección podría estar en cuarto lugar, pero una mala inclusión de un jugador de Bolivia ante Chile le significó los tres puntos al equipo trasandino que había igualado 0-0

En marzo próximo tendrá sus primeros dos encuentros del año. Ante Chile como local (en las próximas horas se decide si en El Monumental o La Bombonera) y Bolivia de visitante, sin duda son partidos difíciles que habrá que encarar. Las restantes cuatro fechas serán contra Uruguay en tierras charrúas, Venezuela en territorio “Vinotinto”, con Perú en nuestro país por última vez en estas eliminatorias y la última jornada visitará a Ecuador.

Hasta el momento la “Albiceleste” fue dirigida por Edgardo Bauza en 6 partidos donde tuvo un flojo rendimiento y pésimo juego (a excepción del último match ante Colombia) cosechando dos triunfos y la misma cantidad de empates y derrotas, ocho goles a favor lo mismo en contra. Lionel Messi y Lucas Pratto son los goleadores de este ciclo con dos tantos cada uno.

De la mano del “Patón” Bauza Argentina concretó resultados decepcionantes e inesperados (derrota ante Paraguay 0-1 de local y 3-0 contra Brasil en Belo Horizonte, empate con Venezuela y Perú 2-2 ambos), aunque las victorias fueron valiosas (1-0 enfrentando a Uruguay, 3-0 frente a Colombia).

El mal juego y la mala racha provocaron la impaciencia de la gente colocando a Bauza en la cuerda floja. El triunfo ante los “Cafeteros” fue un respiro  ante algunas críticas injustas. No hay que olvidar que con él de entrenador Argentina todavía no jugó amistosos que sirvieran para probar sistemas de juego y jugadores, pocos días tuvo plantel completo entrenando previo a los enfrentamientos y se suma el condimento de los conflictos de AFA que no cesan, disputa por la presidencia, mal desempeño de la Comisión Normalizadora, deuda con los clubes y viceversa.

Mientras tanto los argentinos esperan que en los próximos duelos se despliegue un juego vistoso o efectivo que signifique la suma de varios puntos, y si es posible que se disputen amistosos que le puedan servir a Bauza de cara al duro año que se viene.

 

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Frustraciones que se renuevan

Mientras el periodismo carnicero y el público claman por una revolución total del plantel del Seleccionado tras la derrota ante Paraguay, el foco del verdadero problema que aqueja al combinado nacional queda cada vez más lejos: una presión que ya se vuelve insoportable.

 

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Una imagen que comienza a repetirse. Sin Messi, Argentina sacó 2 puntos de 9 en disputa. Telam | Raúl Ferrari

 

20161014_124125.jpg Por Leo Timossi (leotimossi@hotmail.com)

 

Renovación. Volver algo a su primer estado, dejarlo como nuevo, reestablecer algo que se había interrumpido, sustituir una cosa vieja por otra nueva de la misma clase, reemplazar algo.

Hay una palabra que sonó fuerte en Córdoba, que hizo eco en las paredes del Mario Alberto Kempes. Flotó en las tribunas, en los pupitres y también en la zona mixta. No hace falta, a esta altura, que aclare de cual palabra estamos hablando, porque también se la escuchó en las escuelas, en los bancos, en los colectivos y en las oficinas desde el momento exacto en el que el uruguayo Fedorczuk hizo sonar su silbato por última vez.

 

Ahora bien; ¿Hace la uniformidad del pensamiento una verdad insoslayable? ¿No debería pasar el hincha promedio un proceso de introspección que le recuerde que no siempre puede apostar por soluciones volátiles? ¿Es el argentino revolucionario o calentón?

 

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Aunque amable y respetuoso, el Patón dejó una conferencia pobre y sin autocritica. Destino Moscú.

En concreto, tras la primera derrota del ciclo de Edgardo Bauza (uno que recién está comenzando) las críticas abandonaron las redes sociales y explotaron en Córdoba y en cada rincón del país.  Un rendimiento al que le faltaron varias luces para llegar a ser opaco, una autocrítica (al menos, pública) prácticamente nula; algunos rostros y actitudes que cansaron al hincha albiceleste. Sacar belleza de este caos es virtud, dijo Cerati, y lo concreto es que si hay algo  para rescatar de este momento es la muerte de la discusión de pintorcitos y plastinias sobre la necesidad que tiene este país de que Lionel Andrés Messi Cuccittini siga sacando pasajes Barcelona – Buenos Aires una vez por mes.

 

Lo necesitan los hinchas (el martes, el público cordobés agotó las entradas, pero le brindó muy poquito apoyo a la Selección: a los ¡dos minutos! ya pedían por Dybala e insultaban al DT) pero también Bauza y sus compañeros: Messi resuelve ecuaciones adentro y absorbe las presiones afuera. Cuando se gana, se gana por Messi, correcto, pero cuando se pierde, las culpas suelen cargar en él. En suma, una cadena de injusticias termina bordeando a un plantel que llegó a tres finales y no mereció perder ninguna.

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El goleador del City fue uno de los más resistidos por el público cordobés. Se lo vio golpeado en la zona mixta. Destino Moscú

 

Que el árbol no tape el bosque: los niveles individuales son, en líneas generales, muy bajos. Los números de Higuaín, Agüero y Di María, por citar tres casos, son incontrastables, mucho más que su rendimiento con la camiseta albiceleste. Acaso el martes, el propio “Kun” haya dibujado la mejor jugada que se le recuerda en la Selección mayor: una apilada memorable que no terminó en gol por la pericia de Justo Villar. Antes y después, muy poco para destacar. Lo mismo había pasado con el “Pipa” en Perú (un golazo propio del crack que és terminó por matizar el boletín) y luego en Córdoba. Ahora bien, ¿Existen dos delanteros argentinos (con el permiso de La Pulga) mejores que ellos dos? La respuesta es sencilla: no. No hay. Son los mejores.

 

Si dos delanteros son goleadores en dos de las ligas más importantes del mundo, y llevan un historial de ser los goleadores en dos de las ligas más importantes del mundo y técnicamente tienen capacidades superiores al resto de los argentinos que juegan en su puesto. ¿¡En qué cabeza cabe que no merecen ser convocados!?

 

Quizá, cuando el lector termine de leer este texto, el Pipa y el Kun ya hayan convertido dos goles cada uno para sus equipos europeos. ¿Acá juegan mal por qué quieren? ¿Porque bolichean? ¿Por qué no tienen ganas de venir? ¡Si no tuvieran ganas, no viajarían 20 mil kilómetros por mes para que los putee todo un estadio!

 

Es evidente, a visión de quien suscribe, que el problema de este plantel albiceleste, el máximo responsable de este quinto puesto jugadas diez fechas de Eliminatorias, es el factor anímico. Cuando el plantel arribó a Córdoba, cientos de hinchas fueron a recibirlos. Al momento de arribar al estadio, más. La comitiva nacional prácticamente no respondió ante estos estímulos. Muchos lo interpretaron (colegas, la mayoría) como una muestra de soberbia, de desprecio, de desgano. Pero esos rostros evidenciaban otra cosa: tensión. Presión. Miedo.

 

Este plantel está compuesto, en base, por un grupo de futbolistas que también son amigos. Es una realidad. Muchos argumentan convocatorias en ese plano. Salvo contadas excepciones,  la buena relación de los protagonistas (que están insisto, porque son los mejores argentinos en lo suyo) es únicamente una casualidad.  Hoy este grupo de amigos se encuentra en reuniones que no se disfrutan. En este ambiente, en ese plano, las sonrisas se encuentran únicamente en la galería de fotos del celular.

 

Renovar el plantel en forma completa podría, es cierto, cambiar el aire de un gabinete dominado por la frustración y la tristeza. Pero jugar sin los mejores es un riesgo que el argentino soberbio tiende a minimizar, creyendo que le sobran futbolistas a la altura de la Selección. Aun con 24 años de sobriedad en materia de besar copas.

 

Ganarle a Brasil en Belo Horizonte puede ser, para este grupo, materia de despegue como en el ciclo Sabella fue el triunfo en Colombia. Eso, o una recepción en Ezeiza gloriosa, cargada de amor y reconocimiento como hace tiempo no se ve. Está claro, esto último no va a suceder y es lógico que así sea. Dependerá mucho, entonces, de lo que pueda hacer Messi. Hundir o reflotar el barco está a una victoria de distancia. Pero siempre, con la renovación del periodismo antes que la renovación de los futbolistas. Siempre, hasta el final, con este plantel.