¿Por qué en las finales, Tata?

Por Nicolás Timossi (pape_timossi@hotmail.com)  

FINAL DE LA COPA AMÉRICA CENTENARIO
Martino, de mensaje ambiguo, no terminó de confirmar una idea.

Por segundo año consecutivo, Argentina fue víctima de Chile en una final de Copa América. El responsable de que la Selección haya llegado a esas instancias fue el DT Gerardo Martino, sin embargo también tiene la responsabilidad de ambas derrotas en los encuentros definitorios.

¿Por qué un hombre que consiguió imponer su estilo de juego, que por momentos era vistoso, decidió optar por otro estilo en las finales? Tanto en 2015 como en 2016, al equipo se lo veía con confianza, jugando de manera espléndida hasta semifinales. Pero, por alguna razón, el entrenador decidió cambiar en los partidos finales. Y para mal.

En la primera final entregó la posesión de la pelota al conjunto trasandino, lo sufrió porque el esfuerzo de correr y presionar lo realizaron los jugadores argentinos, que cuando recuperaban la pelota, eran derribados sistemáticamente con faltas. Aparte de fallar con los cambios (no con los nombres), ya que las modificaciones sean puesto por puesto y no con más vocación ofensiva.

Ya en la segunda definición, disputó un gran primer tiempo, donde al conjunto albiceleste se lo vio jugando al igual que en los partidos anteriores. Sin embargo el panorama  cambió cuando el polémico árbitro decidió expulsar a Marcos Rojo para dejar a ambos equipos con 10 jugadores.

Cuando se inició la segunda etapa, `La Roja´ se adueñó de la pelota. La selección perdió profundidad en ataque y, para complicar más las cosas, Martino sacó a Higuaín para poner a Agüero. Luego cambió a un Di María que jugó tocado por un mediocampista central como Matías Kranevitter. Pero no sería todo, porque teniendo la posibilidad de realizar cuatro cambios como aprovechó Pizzi en Chile, sólo hizo 3 y el último lo realizó en la segunda mitad del alargue, cuando Erik Lamela ingresó por otro tocado que era Banega. Una sustitución que debió realizarse en los primeros 90 minutos.

Uno de los mayores errores de Martino en esta última final fue poner en el once inicial a dos jugadores todavía lesionados como fueron Di María y Banega, sumado a que los hizo jugar gran parte del partido. Siendo evidente que `Fideo´ Di María contaba con dificultades en la movilidad y no pudo desplegar su gran juego. A Ever también se lo notó distinto y con problemas para moverse y jugar la pelota.

Otro error del ex entrenador de Newell’s fue convocar a un Javier Pastore que durante las tres semanas estuvo lesionado y sólo completó un entrenamiento.  De hecho estuvo en duda la presencia de Biglia ( que al tercer partido estaba disponible) pero nunca al crack cordobés que lamentablemente viajó para recuperarse y no logró hacerlo a tiempo.

Gracias a esos  errores de Martino, que suma un nuevo fracaso dirigiendo a Messi. (Barcelona 2013/14 y Argentina 2015/2016), la selección se privó de cortar la racha de 23 años sin títulos que se extenderá como mínimo a 25. Sin embargo confiamos en que en agosto el `Tata´ se pueda dar el lujo de consagrarse campeón olímpico en Río, siempre y cuando continúe al mando de la Selección y no repita los mismos errores.

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Messi, sin Juegos Olímpicos

El entrenador de la Selección Gerardo Martino confirmó la no convocatoria de la La Pulga en los próximos Juegos, algo que sí se dará en la Copa América del Centenario y las Eliminatorias rumbo a Rusia 2018. Icardi, Tevez, Higuaín y la violencia en el clásico platense, otros ítems de la charla que mantuvo el Tata con los colegas de La Red.
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El DT del seleccionado argentino de fútbol, Gerardo Martino, confirmó ayer que el crack rosarino Lionel Messi no irá a los Juegos Olímpicos Río 2016 aunque si participará en la edición especial de Copa América y Eliminatorias Sudamericanas 2018.
“Messi no va a ir a los Juegos Olímpicos porque habrá mucha competencia con la selección mayor”, afirmó Martino en diálogo con radio La Red a propósito de la participación del seleccionado argentino de fútbol en los Juegos Olímpicos Río 2016 a disputarse entre el 5 y el 21 de agosto próximo.
El entrenador rosarino recordó al respecto que el seleccionado argentino tendrá competencia en Copa América, en Estados Unidos; los Juegos Olímpicos Río 2016 y tres fechas por las Eliminatorias Sudamericanas para el mundial de Rusia 2018, de las que Messi no participará de la segunda.
Martino anticipó además que utilizará el cupo de tres futbolistas que superen la línea de 23 años “en una misma línea” y estaría orientada hacia la zona defensiva.
Por otra parte, el ‘Tata’ apuntó que “no es el mejor momento” para la convocatoria del delantero de Inter de Italia Mauro Icardi, consideró a Carlos Tevez como “un jugador de selección” más allá de su regreso a la Argentina para jugar en Boca y expresó su satisfacción por el rendimiento del atacante Gonzalo Higuain, goleador de la liga italiana, en el líder Napoli.
“Lo del ‘Pipita’ es una situación casi personal, quiero que le vaya bien”, subrayó.
Martino se refirió también a los incidentes entre los jugadores de Estudiantes y Gimnasia en la ciudad de Mar del Plata, en el amistoso de verano que fue suspendido por agresión entre los protagonistas: “no estamos bien de la cabeza si pensamos que un partido de verano determina algo. La parte final después de la pelea fue mas lamentable”. evaluó.

 

 

 

ENTREVISTA: “¿Querés ver jugar al mejor jugador del Mundo?”

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Padre, comunicador, emprendedor y viajero, Diego Sánchez es uno de esos tipos transparentes a los que uno puede describir a través de una anécdota. Cubriendo a la Selección Argentina de fútbol desde el 2007, Sánchez se vale de su experiencia en el periodismo de autogestión para construir una carrera que, a sus 37 años, está a un paso de enseñarle su costado más dulce.

Lo primero que uno percibe cuando se cruza a Diego Sánchez Gilardenghi (Francisco Madero, Buenos Aires – 15/01/1979) por primera vez, es que tiene por delante a un tipo más joven de lo que aparenta. No porque sea especialmente grande, ni por algún rasgo físico en particular: Sánchez es, en esencia, un chico, un pibe de 10 años atrapado en el cuerpo de un hombre más grande. De ninguna manera la comparación conlleva una relación negativa (¿Qué tan felices nos permitíamos ser en nuestra primera década?) sino que, en ocasiones, el Toro no puede evitar la sonrisa pícara, ni opacar la mirada cuando rememora tiempos de potrero y calles de tierra. A veces es un nene inquieto, de esos que no soportan el silencio y odian las horas de dormir la siesta.

En ocasiones, esta comparación se vuelve explícita: cuando Sánchez no está (como todo nene de diez años), se nota bastante su ausencia.

Llegado de Madero (un pueblo de 1400 habitantes del noroeste de la provincia bonaerense) hace 17 años, Sánchez lleva prácticamente media vida en La Plata, ciudad a la que se acercó para estudiar Comunicación Social en la Universidad Nacional y en la que se convirtió en papá de Guadalupe y Alejo. Después de diez años trabajando en el área de Deportes de la Agencia Diarios Bonaerenses (DIB), mañana cruzará sus puertas por última vez en calidad de redactor para volver a sus pagos. Entre el momento en el que un joven del mal llamado interior se anima a tirar un CV para una pasantía sin mayores expectativas, hasta este en el que un niño alegre está a punto de dar el paso más satisfactorio de su carrera, transcurre la siguiente nota.

 

VOLVER A CASA

  • ¿Te habías proyectado volver a los pagos en algún momento de tu vida o es algo que se te ocurrió en estos últimos años?
  • No sé si era parte del plan volver a Madero, aunque en realidad me voy a Pehuajó, que es cerca. Durante mucho tiempo me imaginé que iba a hacer mi vida acá. O sea, uno siempre sabe que si no te va bien está esa última opción, pero a lo mejor no pensaba que se iba a dar de esta manera. Me costó mucho tomar esta decisión; mucha gente me preguntaba y cuando me decía “¿Por qué no lo haces?” me quedaba seco, pensando. Me llevó mucho tiempo darme cuenta que tenían razón. Y cuando uno está bien, como ahora, está más lúcido y ve las cosas en perspectiva: voy a recuperar mis afectos, mis amigos, voy a estar cerca de mis hijos que es lo principal… Estoy disfrutando mucho de la ciudad en estos días. Desde que lo admití, me siento mucho más aliviado.

 

  • ¿Siempre viviste en el mismo lugar en La Plata?
  • Sí, desde hace 17 años. Hoy empecé a acomodar las cosas, algo que venía postergando porque todavía no caí y me encontré con escritos, papeles, material de la facultad… Sé qué cuando cierre el departamento por última vez va a ser muy fuerte. Y ni te digo cuando le dé el abrazo de despedida a Fede Serra, va a ser dificil.. Le debo mucho a mucha gente, y él es mi hermano platense.

 

  • Me llevo muchas cosas de esta ciudad. En este último mes he recibido muestras de cariño de mucha gente, me han llamado muchos para contarme que se alegraban por mí, por mi decisión y eso es tremendo. Lo que uno se lleva de acá es eso, más allá de lo laboral, de la experiencia. Lo hablaba ayer con mi hermano, la verdad es que me emociona mucho.

EL PERIODISMO

  • ¿Cómo es el ambiente de la Selección? ¿Es muy difícil laburar o uno se lo toma más en serio?
  • No, yo siempre digo que trabajo de la misma manera cubriendo a Maderense que a la Selección; al contrario, yo creo que es más fácil. Uno a veces no toma dimensión de que somos privilegiados: Nos acreditamos, nos sentamos en una butaca, vemos el partido desde un lugar bárbaro, tenemos la posibilidad de disfrutar del show desde la previa y el después, a diferencia de la gente que ve un párrafo de lo que pasa. Sí creo que cubrir a la Selección es jugar en las grandes ligas. Pero particularmente admiro más a los periodistas de los medios chicos, de las radios del interior…

 

  • Por ejemplo…
  • El año pasado llamé a unos chicos de Pehuajó y los felicité por el trabajo que hacen porque la verdad que me sorprendió el profesionalismo, el laburo, la seriedad… Son mucho más profesionales que muchos que van a cubrir los Superclásicos y son chicos que a lo mejor están 8 horas haciendo una transmisión de radio, tres horas de televisión, capaz para no cobrar nada, con las dificultades que conlleva una cobertura de esas: si en el Monumental cuesta muchísimo agarrar internet, imagínate lo que debe ser conseguir un ancho de banda para hacer eso en el interior. Los llamé y les agradecí.

 

  • Pero en la relación con los colegas, digo…
  • Hay de todo, como en todos lados. Yo creo que un periodista que está acreditado por un medio chico tiene la misma importancia que el que está por Reuters. Y generalmente el tipo que es grande en serio también lo entiende así. A mí me pasó, de hecho, que en un partido en cancha de River, creo que aquel contra Perú que Palermo hace el gol debajo de la lluvia, por alguna situación confusa, me quedé sin lugar para escribir, sentado entre dos bancos. Y ahí, un periodista de Reuters hizo valer la chapa, pero a favor: No sé cómo hizo, pero me consiguió una madera para que yo pueda laburar. Como en todo ambiente, hay gente así, y está el que no te saluda. Siempre digo que al único colega que hay que envidiar es al que está acreditado para estar atrás del arco, porque puede ver en primera persona el gol de Messi y abrazarse con él.

 

  • ¿Cuesta hacer la pregunta cuando estás en la conferencia de prensa con otros 100 medios o ni perdés el tiempo?
  • Para poder hacer la pregunta, tenés que estar y yo creo que hay que estar siempre. La mano la tenés que levantar y demostrar que estás. Después, si el dueño del micrófono no te señala, es otra cosa, pero vos tenés que estar ahí y no tenés que dudar en levantar la mano, nunca. Como te digo: Son las grandes ligas, pero acá somos todos iguales.

 

  • Contame una de esas. –
  • En la Copa América me pasó: Estábamos con Diego Riquelme (Reportero Gráfico, Director de elfulbaso.com.ar) sentados, esperando para hacer una nota, y llegó gente de un medio importante y eligieron la mesa donde estábamos nosotros para hacer la suya, sin preguntar, ni saludar, ni pedir permiso. Ahí teníamos dos opciones: nos peleábamos, porque lo que estaban haciendo era una falta total de respeto, o nos levantábamos y nos íbamos para otro lado. Elegimos lo último y nos salió bien: el entrevistado de ellos los hizo esperar (con justicia) una hora y nosotros fuimos los primeros en pasar para hacer una la nuestra con Mariano Andújar que teníamos pactada por insistencia.

 

  • ¿Laburaron mucho la nota?
  • Uff, tendrías que haber visto la cara de los otros cuando pasamos nosotros a charlar con Andujar. Nos miraban como diciendo “¿Estos quiénes son?” y la verdad es que nosotros conseguimos la nota porque insistimos mucho y en ese plano, porque la gente de prensa de AFA nos veía que estábamos todos los días ahí, diez horas, en todos los entrenamientos y en todas las conferencias.

 

  • Fueron a todos lados, además.
  • Sí, fuimos de los pocos que estuvimos en todos lados, viajando como podíamos. Es una vorágine tremenda: del hostel al entrenamiento, del entrenamiento al hostel, de ahí volvías para la conferencia… entre medio tenés que comer, escribir las notas, planificar la logística… Uno en un medio grande tiene la tranquilidad de que llega el día de ir a la Copa, pregunta en qué vuelo le toca, dónde va a dormir y cuánto tiene para gastar. En nuestro caso toda esa planificación corre por cuenta nuestra y ahí entran en juego las especulaciones, los posibles viajes, los rivales… Es un proceso desgastante, que te resta energías a la hora de hacer periodismo. Nosotros estuvimos un mes y medio en Chile, laburando todos los días. Así me engripé dos veces.

 

  • Hiciste rendir los viáticos…
  • Mirá, en todas las coberturas que hice en mi vida, muy pocas veces gané plata. De hecho, muchas veces terminé pagando muchas cosas de mi bolsillo. Una vez que estás ahí, si lo disfrutas, tratas de perder lo menos posible. A mí me encanta ver fútbol, calcula que con mi hermano nos íbamos a ver hasta los Intercountries: estar ahí para mi es lo máximo. Hasta en malos momentos personales estuve con la Selección, como te decía antes, para mí es un privilegio. Sí es cierto que los periodistas nos la rebuscamos: entre el laburo uno come poco, el alojamiento es más barato de lo que es acá y después de tantas horas, buscas lo básico para dormir y arrancar al otro día.

 

  • ¿Hubo buena relación con los colegas de allá?
  • Sí, muy buena, incluso nos hicimos de un grupo de gente con los que coordinábamos los viajes. Son gente que sabe mucho de fútbol, y mucho de fútbol argentino. Tanta es la buena onda que pegamos que cuando terminó la final, uno de los chicos chilenos con los que mejor relación teníamos me abrazó y después me dijo que era al primero que abrazaba. Esa Copa fue una alegría para una nación que está acostumbrada a sufrir mucho y lo tomé de esa manera para mitigar el dolor de la derrota.

 

  • Si tuvieras que definir al periodismo argentino…
  • El periodismo es una profesión de muchos egos. Yo creo que el periodismo no nace en los grandes medios… Es decir, es buenísimo tener la posibilidad, y seguro uno encuentra otras herramientas, pero el trabajo, la cordialidad… Como te dije antes, hay que tratar al otro como un igual. Yo no estoy para nada de acuerdo con los que dicen que el periodismo está mal, que está todo para la mierda; al contrario, yo creo que hay mucha gente buena, muy capacitada. Por lo menos a mí me han ayudado mucho y es lo que intento hacer con los demás. Una vez me pasó de prender la radio y escucharlo a Rex Gowar, un periodista argentino que labura hace años en Reuters, hablar con Patuti Cerviño en La Redonda y yo me quedé maravillado por como hablaba. Y un día, de repente me pasó estar compartiendo una cobertura con él. Yo lo miraba con una admiración tremenda y el tipo, que laburaba hace años en una de las agencias de noticias más importantes y antiguas del mundo, a mí me veía como un par. Son cosas que te enseñan mucho; yo nunca quise olvidarme de eso, de donde vengo. Me ha pasado de compartir cena con gente de las agencias que usamos en el diario y decirles “Puta, yo leo sus cables”. El periodismo te da ese tipo de cosas, al principio uno se sorprende de cruzarse con gente a la que uno admira. Me ha tocado incluso tener al lado a Messi, a Maradona, y nunca pedí una foto. No soy cholulo, no me gusta molestar. Sí me tomo cada cobertura como algo que me regalo.

 

LOS VIAJES

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  • ¿Qué es @PelotaViajera?
  • Pelota Viajera, que ahora lo tengo medio abandonado, es un proyecto, una excusa que elegí para combinar mis dos pasiones que son el fútbol y los viajes. Otros a lo mejor combinan su gusto por viajar con la literatura, o con la arquitectura y la fotografía: Yo generalmente viajo solo, aunque siempre insisto en que uno nunca está solo cuando viaja. He conocido gente en cada viaje que me ha cambiado la cabeza, me ha ayudado a entender las cosas de otra manera. Viajar me hace sentir libre, y disfruto mucho cuando puedo aprovechar y sumar alguna cobertura, porque no aguanto, je. Algunos disfrutan de ver los edificios y ya te digo, a mí me encanta ver a los pibes de todo el mundo jugando a la pelota.

 

  • ¿Qué cosas te han movilizado estando afuera?620479_393912603996224_1540866823_o
  • Messi. Cuando estoy en un partido en el exterior y la agarra Messi y el estadio se enmudece, te invade la sensación de que va a pasar algo mágico, te llenás de adrenalina. A mí se me pone la piel de gallina. Me pasó de estar en un partido en Alemania en el 2012 y ver a los nenes alemanes que iban a la cancha con la camiseta de Leo en la Selección Argentina. Es tremendo.

 

  • Otra…
  • En Holanda, me pasó de estar sentado, en el medio de una plaza que se llama Dam, en el corazón de Ámsterdam, y de repente saltar derecho a Madero, a mi casa de atrás de la vía, gambeteando masetas creyéndome Van Basten mientras pensaba que mi hermano Marcos era el arquero de Alemania. Y de pronto estaba ahí, a 15 cuadras de la cancha donde se lució Van Basten, que era mi ídolo de chiquito y pensaba “¡Cómo me gustaría que esté mi hermano acá para jugar a la pelota!”.

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  • ¿Soñabas con llegar tan lejos cuando estabas en Madero?
  • No, ni loco. Cada paso que fui dando me fue emocionando, sintiendo que había tocado techo. En la Copa Confederaciones del 2013, estaba viendo Italia-Brasil y me dije “mirá donde estoy” y pensé en mi abuelo, que siempre me hablaba de fútbol. Ese día lo veía a Pirlo jugar y ya estaba hecha mi carrera, te daban ganas de aplaudir, tirarte adentro de la cancha. En ese tipo de eventos te sentís un protagonista, aunque no pises el pasto. Hay un micro de FIFA que te lleva hasta adentro de la cancha, el marco… Son cosas que no se olvidan. Me acordé también de mi tía Nenicha, que fue la primera en llevarme a la cancha, la primera a la que yo le escuché decir la palabra Maracaná sin saber que significaba y de repente yo estaba ahí, en ese estadio, viendo a Neymar. Fue muy fuerte.

 

  • ¿Vas a estar en Rusia?
  • Es el objetivo. Yo me amargué mucho ya, en el 2010 y sobre todo en el 2014 la AFA me cagó, me dejó afuera arbitrariamente y acreditó a cada uno… Confío en que esta vez, a lo mejor con una administración nueva, va a ser diferente. Yo creo que se va a dar, pero bueno, hay que moverse, laburar mucho. La clave es nunca dejar de moverse. Obviamente el sueño sería poder hacerlo con mi hijo, él como hincha, yo laburando, pero poder compartir esas cosas. Lo que me pasaba con mi abuelo a la vez me pasa ahora con él.

 

“¿QUERES VER AL MEJOR JUGADOR DEL MUNDO?”

La entrevista, que nunca fue entrevista sino una charla entre un tipo que sabe mucho y otro que trataba de interrumpir lo menos posible, alcanzó las tres horas y media. En ese lapso, suficiente como para hacer un viaje de ida hasta la costa atlántica, vimos llenarse y vaciarse las mesas alrededor. Se terminó porque no quedó alternativa: la cuenta había llegado una hora antes y ya era momento en el que Sánchez vuelva a la oficina.

En el tiempo que estuvimos ahí, nunca dejé de ver la pared que estaba atrás de Diego: se veía a través suyo. Sánchez no solo es un nene, es uno alegre, inocente. Compañero. Perdí la cuenta de toda la cantidad de frases motivadoras que el maderense utilizó para con quien suscribe y otros amigos, a los que los ayudó con el puntapié inicial de proyectos que hoy marchan viento en popa. Sí hubiese una imagen archiconocida que definiera a Sánchez, bien podría valer (y sería coherente con su laburo) aquella imagen de Piojo López simulando un inflador. Pero al principio de esta nota dijimos que al Toro bien lo puede definir una anécdota.

“En la previa del Mundial pasado, en el partido que se jugó acá en La Plata contra Eslovenia, yo estaba acreditado y un ratito antes del partido, un amigo que no podía ir me regala una entrada. Llamé a la Agencia y a mi primo, pero nadie podía. En eso, se me ocurrió una idea: salí por el estacionamiento del Estadio Único, por donde entran los jugadores y me fui hasta al lado de la puerta, que estaba que desbordada de hinchas, periodistas y curiosos. Empecé a buscar y lo vi: había un nene en una bicicleta playera, con la camiseta de River. Me acerqué y le pregunté cuál era el jugador que más le gustaba, y me dijo Lanzini. Le pregunté por otro más, no me acuerdo que me dijo, y al final le hice la pregunta: ¿Querés ver jugar al mejor jugador del mundo? , le regalé la entrada y me di vuelta, en medio de toda la gente que miraba sorprendida. Mirá como son los chicos: el pibe me gritó ‘Muchas gracias, ¿pero no tenés otra para mi amigo?’ y yo le dije que no, que ya no tenía. La verdad que me partió el alma”.

A lo mejor esa historia, una entre tantas, sobre Diego no dice nada. A lo mejor no vivimos en un país donde hasta el presidente de la AFA revende entradas, sino más bien todo lo contrario y lo que Sánchez cuenta casi al pasar sea efectivamente eso, nada destacable. Incluso es probable que sí, que sea natural sentirse culpable con un chico inmediatamente después de darle un regalo alucinante. Insisto, a lo mejor nada de lo que está en esta nota hable bien de Diego Sánchez.

A lo mejor solo lo define alguna pelota en un potrero, un partido que se juega en el último rincón del mundo o un nene de diez años gambeteando masetas con la camiseta de Van Basten. En cualquier caso, que haya cerca un grabador. Aunque en esta oportunidad, prenderlo ni siquiera hizo falta.

Chile, un éxito argentino

La Selección Chilena de Fútbol navegó durante décadas entre el ostracismo y la desilusión hasta que finalmente logró alcanzar la orilla de la identidad. Desde el 2007 hasta el momento, el país trasandino creció exponencialmente de la mano de dos aciertos dirigenciales: la inversión de contratar a Marcelo Bielsa y la coherencia para elegir reemplazantes con la misma idea y casualidad o no, nacionalidad.

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Bielsa, el maestro que forjó la semilla de un combinado trasandino ambicioso. T13

Generalmente, las buenas historias empiezan con una incertidumbre: el instante inmediatamente posterior a un beso robado; la carrera que empieza un jugador a la hora de patear un penal definitivo, el miedo que precede a la emoción de un test de embarazo, el carreteo incesante de un avión que está por despegar.

No fue ese el caso de Chile.

Cuando la Asociación Nacional de Fútbol de Chile (ANFP) anunció la contratación de Marcelo Alberto Bielsa el 10 de agosto de 2007, lo hacía, como entidad, con la firme convicción de que estaban dando un paso seguro hacia un futuro mejor.

Lógicamente, no todos los integrantes de la ANFP estaban de acuerdo en la llegada del Loco a la Selección. Las pretensiones económicas del rosarino, y sobre todo, la extensa lista de requisitos y transformaciones que exigia Bielsa para poder desarrollar en forma eficiente su trabajo se asemejaban a las de una estrella y generaban resquemores.

Ciertamente, Bielsa lo era: Tres títulos en el fútbol argentino, un subcampeonato de Libertadores, un subcampeonato de América con la poderosa Argentina, sumada a una brillante medalla de oro en Atenas 2004. La única duda deportiva pasaba por su inactividad: el rosarino acumulaba tres calendarios encerrado en su finca, alejado de los flashes y ensismado en su videoteca.

Aquel diez de agosto, Bielsa rubricó su contrato por tres años, con un valor que rondaba los 1,4 millones de dólares. A poco de llegar, el Loco tomó la decisión de quedarse a vivir en el predio de entrenamiento Juan Pinto Durán, que la Selección de Chile tiene en Santiago. Allí vivió durante 42 semanas, donde fue testigo de todas las remodelaciones que exigió y se cumplieron: renovó las 17 habitaciones de los jugadores, los pisos (había que evitar que los jugadores puedan resbalarse y caer), jacuzzis, sala de masajes y un moderno centro de cómputos para llevar al máximo su obesisión por la base de datos.

El césped de las canchas del predio evolucionó de potrero a primer mundo, se reconstruyó toda la infraestructura del lugar (Cocina, sistema de desagues e hidratación, calderas, quinchos, estacionamientos, utileria y lavandería) y convirtió la concentración chilena en la base de operaciones futbolisticas más moderna de lationamerica.

Adentro de la cancha, lo de siempre: Bielsa explotó al máximo la capacidad que tiene para que sus equipos expresen exactamente lo que pretende, y la ingenua Selección Chilena se convirtió en un hambriento y vertical elenco que jugaba, por primera vez en su historia, más cerca del arco rival que del propio.

Con el Loco en el mando, Chile volvió a clasificar a un mundial tras 12 años, alcanzando el segundo lugar de las Eliminatorias con 33 puntos. Ya en el Mundial, el conjunto trasandino alcanzó los octavos de final, una histórica marca que potenció su idolatría.

Sólo el desgaste dirigencial logró alejar a Bielsa del cargo. Ya había anunciado el rosarino que se alejaría del cargo ante el triunfo de Jorge Segovia en la ANFP. Aunque eso no sucedió, la relación del Loco con Sergio Jadue, el nuevo titular de la Federación, tampoco fue la mejor por lo que su alejamiento terminó por concretarse el 4 de febrero del 2011, 1274 días después de haber arribado a un fútbol mucho peor. Los números lo acompañarán siempre: Bielsa cerró su ciclo con el 60% de efectividad.

La salida de Bielsa le dejó a la ANFP un problema doble: debían reemplazar unos zapatos demasiado grandes, con la limitación de candidatos que les generaba el nuevo estilo de Chile. En ese plano, el nombre del también argentino Claudio Borghi se caía de maduro: ocho títulos con el Colo Colo pregonando un fútbol ofensivo y vistoso, no directamente emparentado con el rosarino, pero sí estacionado sobre bases similares.

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Borghi construyó una éxitosa carrera con Colo Colo.

Esta vez, la empresa no resultó fructifera: Borghi fue presentado 20 días después de que se anunció la salida de Bielsa, a pocos meses de la Copa América que se disputó en Argentina y en la que Chile era uno de los candidatos. Finalmente, el elenco trasandino quedaría eliminado por Venezuela en cuartos de final y la prensa/opinión pública le asestaría a un mazazo mortal al Bichi del cual nunca podría recuperarse.

El 14 de noviembre de 2012, tras caer en un amistoso frente a Serbia, la ANFP le expresó a Borghi su voluntad de que el ex jugador de Argentinos Juniors dé un paso al costado. Un puñado de días después, el 3 de diciembre, su compatriota Jorge Sampaoli asumía en el cargo.

Spain v Chile: Group B - 2014 FIFA World Cup Brazil
Sampaoli, el verdadero discípulo de Bielsa.

El oriundo de Casilda cosechaba en el fútbol chileno similares éxitos que los de Borghi, con una pequeña y gran diferencia: Sampaoli es un confeso admirador de Bielsa, tanto de sus formas como de su forma de entender el fútbol. Este antecedente, le permitió, en principio, contar con un poco más de crédito, algo que el santafesino luego renovaría con actuaciones destacadas de su equipo.

Tan destacado fue su paso y tan distante estuvo del proceso de Borghi, que en el 2014, año en el que llevó a Chile a los octavos de final de la Copa del Mundo, Sampaoli fue elegido como el Mejor Entrenador de América, en la premiación que otorga año tras año el diario uruguayo El País.

Lo mejor estaba por venir: en la Copa América 2015, en casa, Sampaoli alcanzó el pedestal tras quedarse con el primer título profesional de la historia, en complicidad con la mejor generación de futbolistas que vio pasar el seleccionado chileno. Fútbol ofensivo, vertical, agresivo, hambriento: Chile se consolidó como el país con la identidad más asumida del continente y además, en el mejor.

Sampaoli, que alcanzó su máximo cargo siendo prácticamente un desconocido en su país, se catapultó entonces al Salón de la Fama en el globo, elevando su capacidad seductora en los grandes clubes europeos. El premio en metálico que le entregó la ANFP fue suculento y la renovación del contrato, también. Al mismo tiempo, su salida del conjunto chileno asomaba como algo más cercano que lejano, máxime por la endeble relación que mantenía con la prensa y la filtración del monto de su salario.

El pasado 19 de enero, el casildense finalmente anunció su alejamiento, harto del hostigamiento de la prensa y probablemente, desgastado tras 3 años intensos y exitosos en el cargo. Sampaoli, que ahora evaluará ofertas suculentas para continuar su carrera. Arturo Salah, el nuevo encargado de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, debió buscar, prácticamente como primera medida desde su asunción, al difícil reemplazo del entrenador más exitoso de la historia de su fútbol.

Los nombres que aparecieron no solo no sorprendieron, sino que elevaron la confianza en una federación repleta de escándalos, pero que evidencia desde hace 9 años una coherencia deportiva: la búsqueda del arco contrario, un barco que encuentra capitán cruzando la cordillera: Marcelo Bielsa, el candidato número uno; Eduardo Berizzo, otro de sus discípulos, el número dos. Ambos rechazaron el ofrecimiento y el futuro reemplazante es una incógnita.

¿Podrá Chile, sin entrenadores argentinos, conservar su línea? ¿O será que el éxito, algo que viene esquivando al país detrás de la cordillera, es exclusivamente patrimonio nacional?

El Dilema de los Tres Palos

Por Nicolás Timossi

Estamos acercándonos a la reanudación de las Eliminatorias y hay un puesto en la selección que debería, por naturaleza, inquietar a los argentinos y sobre todo, a Martino: es el de arquero. Sergio Romero, quien hace las veces de titular con la albiceleste, carece de minutos en Manchester United; Nahuel Guzmán y Agustín Marchesin no atraviesan su mejor momento en la liga mexicana, una competición, a priori, de menor nivel.

 
¿Es el momento de ofrecer la oportunidad a otros guardametas? ¿Se debe respetar a los tres actuales? A la hora de pedir reemplazos, desde hace años entre el público suena el nombre de Marcelo Barovero, sobrio arquero de River. Desde la temporada pasada, también se ha oído el nombre de Gerónimo Rulli.

 
Por detrás de estos cinco hombres se encuentran nombres con experiencia: el dos veces mundialista Mariano Andújar o el sobrio golero del City Wilfredo Caballero. Más atrás, asoman Walter Benítez y Ezequiel Unsain, chicos con grandes chances de disputar los Juegos Olímpicos de Río 2016.

 
Desde el plano individual, queda todavía más expuesto que la actualidad de los habitualmente convocados no es la medida para confiarles la responsabilidad de custodiar el arco albiceleste.

 
Sergio Romero: Fichó por el Manchester United a principios de temporada, tras completar una buena Copa América. Comenzó como arquero titular debido a que David De Gea estaba negociando su salida del club. En este periodo en el cual misionero cuidó el arco de los “Diablos Rojos” cumplió de gran manera su labor, siendo figura en varios encuentros. Sin embargo, cuando no llegó a cerrarse el traspaso del portero español, Chiquito perdió la titularidad. Su última actuación se produjo el 28 de octubre de 2015, cuando su equipo igualó sin tantos ante el humilde Middlesbrough por la Capital One Cup, quien en la tanda de penales se impuso por 3-1 eliminando al equipo del arquero argentino.

 
Nahuel Guzmán: Está en Tigres desde 2014, equipo con el cual fue finalista de la pasada edición de la Copa Libertadores, en la que fue derrotado por River, 0-0 en el Estadio Universitario y 3-0 en el Monumental. Sin embargo, sus buenas actuaciones permitieron que su equipo se consagre campeón del Apertura 2015 de México, tras ganar 3-0 el primer partido de local, y ser derrotados por 1-4 de visitante, fue el héroe ya que detuvo un penal para que su equipo se imponga por 4-2 en la serie de penales. En el campeonato que se está disputando, al cabo de tres jornadas lleva recibidos tres goles, dos marcados por parte de Guadalajara y el restante por Monterrey. Hace un puñado de días, fue víctima de un error de cálculo que le costó la caída de su equipo y lo colocó en el ojo de la crítica.

 
Agustín Marchesin: Se encuentra en Santos Laguna desde 2015 y se convirtió en un hombre importante, ya que en ese mismo año logró ganar la primera división mexicana y el trofeo “Campeón de Campeones”. Sus buenas actuaciones le permitieron formar parte del equipo ideal de la primera división mexicana y ser nombrado el mejor jugador de dicha competición.

 
Marcelo Barovero: El portero de River viene demostrando un gran nivel desde que jugaba en Vélez. Sin embargo, sus grandes cualidades dieron frutos en el primer semestre de 2014, donde el millonario ganó el torneo final argentino. Este fue el comienzo de una gran racha, seis meses más tarde se consagraría campeón de la Copa Sudamericana, lo que le permitió que en febrero de 2015 Trapito sume un título más a sus vitrinas. Esta vez la Recopa Sudamericana, quedaba lo mejor para el final porque en agosto continuaron la racha de títulos logrando la Copa Libertadores. Ese mismo año volvió a jugar la Copa Sudamericana, en la que fue eliminado en semifinales y fue finalista del Mundial de Clubes, donde River fue derrotado por 3-0 ante Barcelona. Más allá del resultado, el golero cordobés cuajó dos muy buenas actuaciones en dicho torneo.

 
Gerónimo Rulli: Arribó a la Real Sociedad a mitad de 2014. Comenzó siendo titular y teniendo grandes actuaciones, pero a finales de agosto de aquel mismo año sufrió una lesión que lo marginó bastante tiempo de los terrenos de juego. Tras recuperarse, volvió a la titularidad y mostró un gran nivel adueñándose del arco del conjunto vasco, ganándose el afecto de la hinchada txuri-urdin, quien a final de temporada lo eligió como el mejor jugador de la temporada 2014/2015. Actualmente sigue demostrando un buen nivel, pese a haber recibido 33 goles en 21 encuentros.

 
Mariano Andújar: Llegó a Estudiantes de La Plata luego de la lesión sufrida en la Copa América. A pesar de ser un gran arquero y todo lo que representaba en el club, no disputó ningún partido en el último semestre por decisión del cuerpo técnico que entonces dirigía Gabriel Milito. Actualmente está realizando la pretemporada con el elenco platense, disputando amistosos en los cuales demuestra que sigue siendo una alternativa más que válida para defender el arco de la selección.

 
Wilfredo Caballero: Sus espectaculares actuaciones con Málaga, permitieron que en julio de 2014 Manchester City ponga sus ojos en él. En el conjunto Citizen en el cual hace de titular los días de copas nacionales. Willy ya ha tenido experiencia en la Selección Juvenil, con la que ganó el Mundial Sub-20 en el año 2001 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004 siendo alternativa del invicto Germán Lux.

 
Walter Benítez: Formado en Quilmes, este año se ganó la titularidad a base de grandes atajadas; fue pretendido por grandes equipos, sin embargo continúa en el cervecero. Es uno de los jugadores ojeados por Gerardo Martino para viajar a Río.

 
Ezequiel Unsain: De la cantera de Newell´s, debutó a mitad del año pasado. En muy poco tiempo le ganó la titularidad a Óscar Ustari (ex selección Argentina). Pese a tener solo 20 años ha demostrado mucha madurez para jugar en primera y por qué no, en la Selección.